Llegar a la capada.
Cuando un hombre retrocede es para retirarse. Cuando una mujer retrocede es para coger carrerilla.
No busques de qué murió quien carne asada cenó.
Nunca para el bien es tarde.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
Ve a menudo a casa de tu amigo, porque la maleza puede borrar el camino.
La peor vejez es la del espíritu.
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
Peor que chile y agua lejos.
Dies ila, dies ila, si eres bobo espabila.
Madruga y verás, trabaja y habrás.
Le dan en el codo y cae en la caja de ahorros.
Harto sabe quien sabe que no sabe.
Ser un mordedor de pilares
A los desgraciados les salen gusanos en la sal
Entre bellacos, virtud es el engaño.
Dejar de comer por haber comido no es tiempo perdido.
A buey viejo, no se le saca paso.
Caerle como pedrada en ojo tuerto.
De un árbol, una rama y mejor desgajada.
Putas y toreros, a la vejez os espero.
A la vejez, viruelas.
Un invierno en casa, muy pronto se pasa.
No tengáis en cuenta lo que vuestro corazón dice sobre la almohada
El más fuerte teme a la muerte.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
El vino es un traidor: primero es amigo y después, enemigo.
No se cazan dos pájaros al mismo tiempo.
Amigo por su interés, amigo tuyo no es.
El hombre no hace nada sin el tiempo y el tiempo no hace nada sin el hombre
Dame rojura y te daré hermosura.
Dos capitanes hunden el barco.
La mala oveja se ensucia en la colodra.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
Asno con hambre, cardos come.
Al son que te tañan, a ése baila.
Hasta el más santo tiene su espanto.
Tripa llena, ni bien huye ni bien pelea.
Quien cerca halla, cerca calla.
La mujer celosa cree en todo aquello que la pasión le sugiere
Si quieres de tu amigo probar su voluntad, finge necesidad.
Al hombre de rejo, vino recio.
Al alcalde y a la doncella, no les diga nadie: "Si yo quisiera.".
Quien no se arriesga no cruza el río
Lágrimas Las del heredero son risas encubiertas.
No hay peor error que el no reconocerlo.
La felicidad es como el dulce de azúcar, cuando se quiere, se hace.
Sin trabajo no hay recompensa.