Rosa que muchos huelen, su fragancia pierde.
Tanto va el cantaro al agua, que al fin se rompe.
Una retirada a tiempo es una victoria.
A fuego y a boda va la aldea toda.
Chico bache y grande caída.
Avellana vana, rompe los dientes y no quita la gana.
Olla quebrada, olla comprada.
Pan tierno y leña verde, la casa pierde.
Riñen los ovejeros y perecieron los quesos.
Casa en esquina, o muerte o ruina.
Hija que se casa, la casa paterna arrasa.
Si truena es porque va a llover.
Casa hecha, sepultura abierta.
Quitando la piedra, se quita el tropezon.
El Diablo no se harta de romper suelas.
Ajo hervido, ajo perdido.
Mal es acabarse el bien.
A fuerza de martillar, el herrador deja de herrar.
El más piadoso se alegra, al ver su rival en quiebra.
Copas son triunfos.
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.
Cuando el árbol está desarraigado, las hormigas lo toman por asalto.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
El que a todos saluda, pronto rompe su cabeza.
Casa junto al río y ruin en cargo no dura tiempo largo.
Me doblo pero no me quiebro.
Para aprender, perder.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
Fruta que madura verde, se pone amarga y se pierde.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
La fuerza vence, la razón convence.
Date buena vida, temerás más la caída.
Bebido el vino, perdido el tino.
Deja la bola rodar, que ya parará.
A amo ruin, mozo malsín.
Boca con boca se desboca.
El que con su barriga se enoja, la tripa le queda floja.
El que fua a Sevilla perdió su silla.
Barco viejo, mal navega.
Por su pico, se pierde el pajarico.
Desbarata hasta un balín.
Entre reventar o peer, ¿qué duda puede haber?.
La gotera cava la piedra.
Cuando se va lo bueno, se va lo malo.
Por un mal chiste, un buen amigo perdiste.
Barba roja, mucho viento porta.
Esquivó la bicicleta, y lo aplastó la volqueta.
A consejo de ruin, campana de madera.
Obremos a no ver, dineros a perder.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.