Cuando al burro le ponen don, ya no le pega albarda.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
O la bebes o la derramas.
De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
El creído majadero, pierde más que el consejero.
Por Abril duérmese el mozo ruin, y por Mayo el mozo y el amo.
En casa del pobre, reventar antes que sobre.
Aguas calmadas estropean los puentes.
El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente.
En San Antonio, la vieja tiró el carrete al fuego.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
Arrastrando, arrastrando, el caracol se va encaramando.
Abrojos, abren ojos.
El hombre a los treinta, o vive o revienta.
Boca cerrada, más fuerte es que muralla.
Juego y bebida, casa perdida.
Quien te adula, te traiciona.
A donde no está el dueño, no está su duelo.
Recio llama a la puerta el que trae mala nueva.
El pastor ruin, por no dar un paso, tiene que dar mil.
Aqueste tu apetito baja, que con vejez o muerte, todo pasa.
Es tan chaparro que cuando se sienta en el suelo, le cuelgan los pies.
El que escupe para arriba en la cara le cae.
Lo que no fue tu año no fue tu daño.
Los ojos se abalanzan, los pies se cansan, las manos no alcanzan.
Lo que hace el burro, pare la burra.
De desagradecidos está el infierno henchido.
Rostro, del fuego; piernas, del río; y del pecho aparta el frío.
Mancha en honra, más pronto se echa que se borra.
Al conejo y al villano, despedazarlo con la mano.
El rayo y la maldición dejan sana la ropa y queman el corazón.
Con la muerte todo se acaba.
No hay feria mala, lo que uno pierde otro lo gana.
El burro sabe a quien tumba y el diablo a quien se lleva.
La ventura es paño que poco dura.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
Pelean los toros, y mal para las ramas.
Renegad de viejo que no adivina.
Todos nos morimos, en el truco teniendo el as de espadas o el cuatro de copas, todas las cartas van al mismo mazo.
Quien da y quita lo dado, es villano desalmado.
Hay que romper el huevo antes de hacer la tortilla.
Quien va a la boda y no es convidado, vuelve de ella avergonzado.
Río cruzado, santo olvidado.
La llaga sana, la mala fama mata.
Infierno y gloria, dos nombres en discordia.
Por sus pasos contados, va el ladrón a la horca, y todos a la muerte vamos.
Vino y mujer, te dan la vuelta y te ponen al revés.
Costal vacío mal se tiene y costal lleno mal se dobla.
Uno madrugó y veinte duros encontró, pero más madrugó el que los perdió.