Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Haz como la campana, que tañe y calla.
Es ley la que quiere el rey.
Juez de aldea quien quiera serlo, sea.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
Lo que hay en España, es de los españoles.
Pocas palabra y muchos hechos.
Hacer que hacemos, y no hacemos nada.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
A falta de hombres buenos, a mi padre hicieron alcalde.
La mujer que se respeta, no muestra culo ni teta.
A la mujer que fuma y bebe el diablo se la lleve. Y si además mea de pie, "liberanos domine".
De riqueza y santidad, la mitad de la mitad.
La lealtad se paga.
El que quiera honra, que la gane.
La enfermedad y los desastres van y vienen como la lluvia, pero la salud es como el sol que ilumina el pueblo entero.
Mande el que puede, y obedece el que debe.
Cuentas claras, amistades largas.
Toda demasía enfada y hastía.
Orden y contraorden, desorden.
La esperanza es el pan de los pobres.
Casa ordenada, casa salvada.
Industria, riqueza, ocio y pobreza, una familia entera.
El hombre se casa cuando quiere y la mujer cuando puede.
Educación y pesetas, educación completa.
La economía es riqueza, como el derroche pobreza.
El hombre lo pide, y la mujer decide.
La ley es firme de cola, pero quien quiere la viola.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
Leal El amigo, al bien y al mal se para.
Boca de verdades, cien enemistades.
Ante Dios, todos somos iguales.
Entiende bien la dicción, antes de armar discusión.
En este mundo estupendo, todo es dando y recibiendo.
El Juez, derecho como la viga del techo.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
La virtud en sí es un premio
Allá van leyes, donde quieren reyes.
De persona palabrera, nunca te creas.
Bien gobernar y no mucho bailar.
De la discusión surge la luz.
Buenas palabras y buenos modales, todas las puertas abren.
La nobleza del señor hace bueno al servidor.
Siempre ayuda la verdad.
Puede llamarse hombre honrado, quien es y lo ha demostrado.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
Alcalde que por momentos se dispara, háganle arrimar la vara.
Con un refrán puede gobernarse una ciudad.
Ofrecer y no dar, es deber y no pagar.
Cada quien, con su cada cual.