Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.
Amistad entre desiguales, uno es señor y el otro el servidor.
Quien no sabe gobernar su casa, quiere gobernar a España.
Justicia, cosa muy buena; pero no en mi casa, en la ajena.
A Dios, lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar.
Gobierna mejor quien gobierna menos.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
Quien la junta preside, casi siempre es quien decide.
Insinuación de rey, como si fuera ley.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
Casa sin gobierno, disgusto eterno.
El alcalde de mi pueblo, ¡qué burro tiene que ser!, para mandar en nosotros, que semos más burros que él.
El que sabe obedecer, no tiene derecho a mandar.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
La prudencia es la fuerza de los débiles.
La dicción muy elocuente, poco persuade a la gente.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
Nadie le dio la vara; él se hizo alcalde, y manda.
Dale las gracias al que te hace justicia porque no te hace injusticia.
Principio quieren las cosas.
De Dios hablar, y del mundo obrar.
El poder no es dicha plena, porque, a veces, envenena.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
En España, amigos de hoy, enemigos de mañana.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla.
Boca de verdades, temida en todas partes.
Para verdades el tiempo, y para justicia Dios.
A siervos y a reyes, da Dios unas mismas leyes.
La libertad no tiene par.
Existe una única libertad: la verdad. Existe una única esclavitud: la mentira
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
La libertad es un lujo que no todos se pueden permitir
Suprema Justicia, suprema injusticia,.
La conciencia vale por cien testigos.
Iglesia, o mar, o casa real.
En casa del pobre, todos riñen y todos tienen razón.
El que pide lo justo, recibe migajas.
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
El agua clara y corriente, no contamina a la gente.
El idiota grita, el inteligente opina y el sabio calla.
Las mentes grandes discuten ideas; las medianas, cosas; y las pequeñas, personas.
Casa sin gobierno, semejanza del infierno.
El hombre es esclavo de lo que dice y dueño de lo que calla.
El brazo a trabajar, la cabeza a gobernar.
Nadie toma lo que no le dan.