En la amistad no se mira la obra sino la voluntad.
El que depende de la mesa de otro, con frecuencia cena tarde.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
Dan limosna muertos los que vivos no la dieron.
Deja la contienda, y no te quebrarán la cabeza.
Heredad por heredad, una hija en la vieja edad.
Pezuña sobre agua, no deja huella.
Casado por amores, casado con dolores.
Quien gasta y miente, su bolsa lo siente.
Cada chupetón de teta, es un arrugón de jeta.
Contra lo malo aprendido, el remedio es el olvido.
Hacer una montaña de un grano de arena.
Hacer ruido, para sacar partido.
Amor forastero, amor pasajero.
Los encargos con dinero no se olvidan.
Suegra y nuera, no hay peor parentela.
Un día con la suegra, un día de tinieblas.
Necio que calla por sabio que pasa.
La gratitud no es a perpetuidad como los sepulcros.
A cama chica, echarse en medio.
Al hombre aguado, mirarle de lado.
Cuando al burro le ponen don, ya no le pega albarda.
Ya no hay fiadores: matáronlos los malos pagadores.
No hay nadie perfecto, solo que algunos abusan.
La falta de respuesta es en sí misma una respuesta.
Quien tras putas anda y su hacienda les da, en el hospital parará.
Ser lento en dar es como negar.
Quitando la piedra, se quita el tropezon.
Querer a quien no me quiere, mal haya quien tal hiciere.
Consejos y un remedio, no valen un real y medio.
Se conoce la cara de una persona, pero no su corazón.
Acertó a mear el buey en la calabaza.
Con el ojo bien abierto, difícil es el desacierto.
Empezar mal y terminar bien, pocos ojos lo ven.
Inútil como cenicero en moto.
Potros que de feria en feria van, cada día menos valdrán.
Cuando el necio es acordado, el mercado ya ha pasado.
¿Compare, la burra, pare o no pare?.
Alcalde cruel, nadie dice bien de él.
Detén con suavidad, deja ir con suavidad. Este es uno de los mayores secretos de la felicidad en el amor.
A calza corta, agujeta larga.
Y reza mucho en la novena, pero no es buena.
Fruta verde, ni buen sabor tiene.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
Quién no gusta del vino, de Dios espere el castigo.
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
A la herradura que mucho suena, algún clavo le falta.
Vase la fiesta y resta la bestia.