Con la barriga vacía, ninguno muestra alegría.
Con mucho porfiar, se pierde la verdad.
Suele caerse la paciencia cuando la cargan de injurias.
Ir a cazar con hurón muerto es desconcierto.
Favor publicado, favor deshonrado.
Reniego de plática que acaban en daca.
Al viejo recién casado, rechazarle por finado.
Antes muerte que vergüenza.
La confianza mató a su amo.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
Amistad que dice no, amistad que se perdió.
Cartas que deprisa se escribieron, mil disgustos dieron.
A gran subida, gran caída.
Acabándose Cristo, pasión fuera.
Mejor precavido, que arrepentido.
Cosa muy querida, presto perdida.
La ilusión es la realidad de los que no tienen un real.
Amor por interés, se acaba en un dos por tres.
Mal reposa la vida dudosa.
La esperanza es la última en morir.
Váyase lo ganado por lo perdido.
Muchos a dispoñer, ningún a cumprir.
Buen corazón quebranta mala ventura.
Tres ces matan a los viejos: caída, cámaras y casamiento.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
La pereza y el fracaso, andan cogido del brazo.
Cuantas veces resulta de un engaño, contra el engañador el mayor daño.
La muerte regalos no prende.
Es mejor ser desconfiado, que resultar estafado.
La mucha tristeza sueño acarrea.
En carrera larga hay desquite.
Dádiva forzada no merece gracias.
Buena fama, hurto encubre.
Afanar y no medrar es para desesperar.
Lo que la mujer no hace por amor, lo hace por despecho.
Daño merecido, no agravia.
Mal es acabarse el bien.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
Hay que creer, rajar o desastillar.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
Después de un gustazo, un trancazo.
Reyes y mujeres no agradecen.
Lentitud en prometer, seguridad en cumplir.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
A buena confesión, mala penitencia.
El creído majadero, pierde más que el consejero.
La esperanza es lo último que se pierde.
Amor no correspondido, tiempo perdido.
Nada se puede esperar de quien no tiene hogar.
Darle a uno mala espina.