Yegua que no has de montar, de tu paja ni catar.
A persona lisonjera no le des oreja.
Muerte deseada, vida prolongada.
Obra de mal cimiento, la derriba el viento.
Quien te adula, te traiciona.
El trabajo sin reposo, convierte a Juan en un soso.
El que todo lo niega, todo lo confiesa.
Todo lo que hagas por depecho, estará mal hecho.
Papel, testigo fiel.
A consejo malo, campana de palo.
Con hombre egoísta, ni de trato ni de vista.
Buena ventura solo con otra dura.
Perder es mucho ganar, si no has de volver a jugar.
Difunto que hace tanto bien, requiestcant in pace, amén.
Después de lo hecho, todos dan consejo.
Florecillas en el trigo, pegujal medio perdido.
El que escoge el amor, siempre escoge lo peor.
Los hijos de los buenos, capa son de duelo.
Dinero al juego ganado, dinero prestado; a jugar volverás y perderás.
El que se fue a la villa, perdió su silla y el que se fue a Torreón, su sillón.
Aclaración no pedida, acusación manifiesta.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
Dar puntadas.
No prediques en desierto, ni machuques hierro yerto.
La buena lectura, alivia la tristura.
Lo que se regala y se quita se vuelve cuita.
Para alcanzar dicha plena, nos toca perder la pena.
Bragueta abierta pájaro muerto.
Donde falta la previsión, faltará provisión.
Le dan en el codo y cae en la caja de ahorros.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
Obra con amores y no con buenas razones.
A quien dan, no escoge.
Mal de locura, solo la muerte cura.
Nunca es lo mismo una comida recalentada ni una amistad reconciliada.
No te acostumbres a lo que no dure.
Niña, no te desesperes, que el que ha de ser para tu, ni se casa ni se muere.
Iglesia cerrada, ni culto ni nada.
El que se afloja se aflige.
Con los años, perdió la rucia los saltos.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
Del mal paño nunca hay buen sayo.
Nos ha jodido mayo con no llover.
Nadie da sino lo que tiene.
Para el mal peón, no hay buen azadón.
Voz que se escapa no vuelve y quizás tu ruina envuelve.
Hombre anciano, cuando muere poco llorado.
El que nada tiene, nada vale.
Quien fía su mujer a un amigo, en la frente le saldrá el castigo.