El amor, de necios hace discretos.
A barba muerta, poca vergüenza.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
Quien fuerza ventura, pierde rencura.
La sed por el oro, socava el decoro.
A buenos ocios, malos negocios.
La confianza da asco
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
El bobo José Mamerto, tras de jetón, boquiabierto.
A padre avaro, hijo pródigo.
Que todo es ilusión menos la muerte.
Panza llena, quita pena.
Poco mal y bien quejado.
Admisión de delito, relevo de prueba.
A otra puerta, que ésta no se abre.
El comedido sale jodido.
Dios castiga sin dar voces.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Predicar en desierto, sermón perdido.
Hacienda que otro gano poco duró.
El ruin buey, holgando se descuerna.
De donde menos esperanza se tiene, de allí el bien viene.
El que no agradece, al diablo se parece.
Labrador lunero, pierde el fruto y pierde el tiempo.
Las penas de otro doliente, el corazón no las siente.
A barba moza, vergüenza poca.
La glotonería acaba con muchos.
Al amigo cuando lo pruebas, a veces chasco te llevas.
Casa revuelta, huéspedes espera.
La muerte es imprevisible.
Dando y tomando, no cabe engaño.
Un "quizá" ni ata ni desata.
Quien destruye una colmena, no espere una cosa buena.
Buen pedidor, mal dador.
Viuda que no se consuela, será por pobre o por fea.
Ojo que no ve, hombre que no cree.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
Parece que perdio un millon y encontro una peseta.
La muerte a nadie perdona.
La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.
Cuando los de Anaya perdieron la mula, para unos desgracia para otros fortuna.
No hay duelo sin consuelo.
Flor sin olor, le falta lo mejor.
Bienes mal adquiridos, a nadie han enriquecido.
Amor y guerra tienen batallas y sorpresas.
Quien acecha por agujero, ve su duelo.
Dar el consejo y el vencejo.
Pereza no alza cabeza.
Cague la espina quien se comió la sardina.
Quien prestó, perdió.