Amanse su saña quien por si mismo se engaña.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
El que no se consuela es por que no quiere.
A amante que no es osado, dale de lado.
El que hace lo que no debe, sucédele lo que no cree.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
Ruin amigo no vale un higo.
El que a otro quitó la vida, la suya juzga perdida.
Codicia mala a Dios no engaña.
La traición place, más no el traidor que la hace.
Ciertas son las trazas, después de las desgracias.
Tiempo malgastado nunca recobrado.
La lealtad se paga.
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
De las carreras nada queda, solo el cansancio.
El mundo promete y no da, y si algo te da, caro te lo cobrará.
Toda desgracia es una lección.
Engañarme porque no me mintió, que si me mintiera, engañarme no pudiera.
No estará muy triste, quien de rojo viste.
Espera que se acabe el circo para verle la cara a los payasos.
Un momento puede hacernos infelices para siempre
De lo perdido, lo que aparezca.
Llanto de viuda, presto se enjuga.
Burlas verdaderas, peores son que agrias veras.
Quien se casa, mal lo pasa.
Acometer hace vencer.
Botella vacía y cuento acabado, no valen un cornado.
Si te hace caricias el que no te las acostumbra a hacer, o te quiere engañar o te ha menester.
Te casaste, la cagaste.
El que mucho promete, poco cumple.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
Indio que mucho te ofrece, indio que nada merece.
Contra fortuna, no vale arte alguna.
Reniego del necio que jode con la mujer del cuerdo.
Es mejor mala avenencia que buena sentencia.
Gota a gota, la mar se agota.
Cosa mal guardada, de ladrones bien robada.
Paga en tres veces, tarde, mal y nunca.
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.
Agua del pozo y mujer desnuda, echan al hombre a la sepultura.
El corazón nunca es engañador.
Hombre difamado, peor que ahorcado.
Los que temen una caída están medio vencidos.
Un ruin ido, otro venido.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
Allí perdió la dueña su honor, donde habló mal y oyó peor.
Del mal pagador, siquiera en pajas.
El amor, de necios hace discretos.
Comida que mucho hierve, sabor pierde.