Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Atiende más a la mirada del sabio que al discurso del necio.
El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero solo el necio se queda sentado en él.
El que no quiera ver visiones que no salga de noche.
Por creer en los espantos, se quedó para vestir santos.
Hacer favores, empollar traidores.
De padres bocois hijos cubetas.
El que mucho habla, mucho yerra.
Abogado de ricos, mal de pobres.
Chiquito, hasta el asno es bonito.
Quien con hambre se acuesta, con pan sueña.
Frío es el amigo, y caliente el enemigo.
Joven y peluquero, ¡pies para que os quiero!.
Donde no hay mujer, hay que buscarla, y donde la hay, matarla.
Ni mozo dormidor, ni gato maullador.
El que le tiene miedo a los ojos, no puede comer cabeza.
Todo vale para el convento, y llevaba una puta al hombro.
Dar puntada sobre puntada, como sastre en víspera de pascua.
El buen vino, en copa cristalina, servida por mano femenina.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
A la gallina apriétale el puño y apretarte va el culo.
Nuestra vaca tiene el pesebre en Galicia y las ubres enMadrid.
Hombre chiquitín, embustero y bailarín.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Tres ces matan a los viejos: caída, cámaras y casamiento.
Cada cual arrima su sardina a la braza.
Por casa del mal vecino se meten el hambre y el frío.
Armas y dineros buenas manos quieren.
El que avisa no es traidor.
Burro mal esquilado, a los siete días igualado.
Hombre prevenido vale por dos y pareja desprevenida vale por tres.
Can que mucho ladra, ruin es para casa.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
El casado en su casa, y el muerto en la mortaja.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
Hacer ruido, para sacar partido.
Piensa el avariento que gana por uno y gasta por ciento.
Camisa de culebra con vino, el mejor medicamento para el bovino.
Más vale una cabra que da leche que una vaca estéril.
Con viuda o soltera, lo que quieras.
Obras vea yo; palabras, no.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
El ratón que no tiene más que un agujero, presto llega al moridero.
San Julián, guarda vino y guarda pan.
Cada hombre lleva un loco dentro, y cada mujer un ciento.
No hay como la casa de uno
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
A cada santo le llega su día.
Año de avispas, año de nieves y ventiscas.