Quien sabe esperar, sabe lograr.
El mono vestido de seda mono se queda
Entre reventar o peer, ¿qué duda puede haber?.
Buen moro, o mierda u oro.
El dinero y los pendejos, siempre acaban separados.
Tu madre te llorará hasta el final de sus días; tu hermana hasta ponerse el anillo de boda; tu viuda hasta el rocío del amanecer.
O Cesar, o mierda.
Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
El que se pica, ajos come.
Juicio contra hecho hace lo tuerto derecho.
De joven maromero y de viejo payaso.
En la casa donde no hay gobierno, a pellizcos se va un pan tierno.
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
A amo ruin, mozo malsín.
El corazón humano es difícil de palpar, como la molleja del pato es difícil de pelar.
De amores el primero, de lunas las de enero.
El que mucho corre, pronto para.
No hable de cuerdas en casa de un hombre colgado.
A la mujer y a la suegra, cuerda.
Más vale estar solo que mal acompañado.
La inocencia de un ratón puede mover un elefante.
Variante: A buen hambre, no hay mal pan.
Riñen los pastores, y se descubren los quesos.
Corazón alegre hace fuego de la nieve.
Hijo de padre pudiente, aunque no sea honrado es valiente.
Nadie va al abogado que venga desconsolado.
Favorecer, es por norma perder.
No compra barato quien no ruega rato.
Chica centella gran fuego engendra.
Avellanas con Montilla, almendritas con Jerez, nuececitas con Moriles, y en mi mesa pon los tres.
Todo mono sabe en que palo trepa.
Cuando la cólera sale de madre, no tiene la lengua padre.
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
La casa del que se burla, acaba incendiándose.
Nunca habéis oído decir un refrán bien verdadero: quien más sirve en este mundo el que tiene más dinero.
Los errores del que cura, con la tierra han cobertura.
A la garganta del perro, échale un hueso si le quieres amansar presto.
Pan, uvas y queso; saben a beso.
¿Queres dormir al sueño?
Por mucho madrugar, aparecen las ojeras.
Si quieres de tu amigo probar su voluntad, finge necesidad.
El que paga intereses es el burro que jala la carreta de quien le presto.
¿De dónde eres, hombre?. De la aldea de mi mujer.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
Refranes viejos, recortes del evangelio.
El niño meón, que calaba siete mantas y un colchón.
Madre, si usted no me casa, con el culo tiro mi casa.
Al que bien come y mejor bebe, la muerte no se le atreve.
Más quiero poco seguro que mucho en peligro.