Al amigo y al caballo, no hay que cansarlos.
El amigo se preocupa de tu cabeza, el enemigo de tus pies
Ni tras pared ni tras seto digas tu secreto.
El ruin muere en su tierra; el hazañoso lejos de ella.
Juan de Aracema que no tenía palabra mala, ni obra buena.
Este, como los gatos siempre cae parado.
Mucho val y poco Cuesta, a mal hablar, buena respuesta.
El silencio es el muro que rodea la sabiduría.
Para alcanzar, porfiar.
Hay veces que el pato nada, y hay veces que ni agua tiene.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Caballo que es bueno, no ha de menester mucho sonar de su timbre.
A gran seca, gran mojada.
Dios, si da nieve, también da lana.
Haceos miel y comeos han las moscas.
Da de comer a un hombre y te obedecerá.
Al que se hace de miel, las moscas se lo comen.
Rey serás si hicieres derecho, indigno de ser rey si hicieres tuerto.
El que da dinero manda y el que no de pendejo anda.
El saco del jugador, no necesita atador.
El jorobado no ve su joroba
Barro y cal, encubre mucho mal.
A viña vieja, amo nuevo.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
El que va a las Indias es loco, y el que no va es bobo.
Caballo de buena medra, no se cansa ni se arredra.
El más vistoso color, nunca anuncia lo mejor.
A fuerza de martillar, el herrador deja de herrar.
El que hace lo que no debe, sucédele lo que no cree.
Diga mi vecina, y tenga mi costal harina.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
Por rico que sea un hombre, ha menester al pobre.
Ningún pescador de caña ni molinero de viento, necesita un escribano para hacer testamento.
Procure ser en todo lo posible el que ha de reprender irreprensible.
Al hombre pobre no le salen ladrones.
El melón, calado, y el amigo, bien probado.
Ha de tener los cabellos limpios el que trata a otros de piojosos.
Si cuidas tus centavos, tus millones se cuidarán solos.
El que fía o promete, en deudas se mete.
Quien se excusa se acusa.
Agua de enero, cada gota vale un dinero.
Ruin señor, cría ruin servidor.
O en la oreja, o en el rabo, la mula parece al asno.
Como caldo de zorra, que esta frío y quema.
No hay peor sordo, que quien no quiere oír, ni peor ciego, que quien no quiere ver.
Vivos y muertos, todos al "huerto".
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
Barco amarrado no gana flete.
A quien amasa y cuece, muchas cosas le acontecen.