Pezuña sobre agua, no deja huella.
El vino puro dirá quién es cada cual.
Del desconsuelo al consuelo no va ni un pelo.
Florecillas en el trigo, pegujal medio perdido.
El que en buen árbol se aloja, dos veces se moja.
A casa del amigo rico, irás siendo requerido, y a casa del necesitado, irás sin ser llamado.
Oculta el bien que haces, imita al nilo que oculta su fuente.
El ladrón no roba jamás una campana.
Lo que siembres, recogerás.
Campo abandonado, fuego proclamado.
Perro viejo no ladra en vano.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
Por prestar, el enemigo muchas veces es amigo y el amigo enemigo.
La burra no era arisca pero la hicieron.
Si alabas mucho tu caballo, tendrás que prestarlo.
Con la mujer y el dinero no te burles, compañero.
Eres como San Nicolás, me lo quitas después que me lo das.
Benavente, buena tierra y mala gente.
Por charlatán y pedante, se destaca el ignorante.
La leche cocida, tres veces subida.
Oye los consejos la vieja como el gotear de las tejas.
Estreno de traje fino, preciso chorreón de vino.
Según el sapo es la pedrada.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
Más perdido que Papá Noel en mayo.
Un día de obra, un mes de escoba.
El peor de los males es tratar con animales.
Cuerpo descansado, dinero vale.
Cuanto más pequeño es el bosque, más grande parece la liebre.
Al perro y al niño donde le den cariño.
Con albarcas y sin afeitar, de Gumiel de Izán.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
Buey hermoso, no es para trabajo.
El amigo se preocupa de tu cabeza, el enemigo de tus pies
Al amigo y al caballo, no hay que cansarlos.
El ruin muere en su tierra; el hazañoso lejos de ella.
Nunca falta tapadera, para cubrir la gotera.
El bien y el mal andan revueltos en un costal.
¿Me guardas un secreto, amigo?; mejor me lo guardas si no te lo digo.
Dineros de sacristán, cantando se vienen cantando se van.
Bocado comido no guarda amigo.
Yo que callo, bien en mis adentros hablo.
Este, como los gatos siempre cae parado.
Ni tras pared ni tras seto digas tu secreto.
Pierde enseguida el que desespera por ganar
Júntanse las comadres y arde en chismes la calle.
Mucho val y poco Cuesta, a mal hablar, buena respuesta.
Caballo que es bueno, no ha de menester mucho sonar de su timbre.
Después de verme robado, compré un candado.