Aún está la pelota en el tejado.
La mancha de mora con mora verde se quita. Refran español.
Barco sin cubierta, sepultura abierta.
El amor tira más que una yunta de bueyes.
El puerco y el noble, por la casta se conocen.
El diablo nunca duerme.
Guárdate de la furia de una mujer despechada.
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
La ley es como la tela de araña, atrapa los bichos chicos y deja pasar a los grandes.
Fantasmas y fantoches, a troche y moche.
Más atrasado está el fulano, que pelotas de marrano.
¿Adónde vas Vicente? Adonde va la gente.
Tengo un filo, que si me agacho me corto.
Quien quiera prosperar, que empiece por madrugar.
La mujer buena, de la casa vacía hace llena.
Al albañil no le pongas la mesa hasta que le veas venir.
Cuando viene la chata, qué haces sin estirar la pata.
Si quieres ver a tu marido gordito, después de la sopa dale un traguito.
La confianza mató a su amo.
Cuenta y razón conserva amistad.
Para cuchillo que corta, no hay carne dura.
Es gusano de la misma guayaba.
El interés tiene pies y yo también.
Cada necio quiere dar su consejo.
Ovejas bobas, donde va una, van todas.
Quien destruye un hormiguero, no es hombre bueno.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
La letra mata, el espíritu vivifica.
Acometer hace vencer.
Al falso amigo, hazle la cruz como al enemigo.
Mujer con toca, dos veces si.
La casa de Celestina, todos la saben y nadie la atina.
Lo que un hombre puede esconder, otro lo puede descubrir.
Obra hecha, dinero espera.
De casi no muere nadie.
La nobleza del señor hace bueno al servidor.
Frío hace, no me place; pan caliente bien me sabe y a la lumbre bien me huelgo y en la cama bien me extiendo: moza lozana, conmigo en la cama.
No hagas bien por el concejo, ni compres burro viejo.
No hay mejor cuña, que la de la misma madera.
Boca brozosa, cría mujer hermosa.
Buen comienzo, agüero de buen término.
Del mal, el menos.
Quien escribe mucho desvaría
Quien porfía, alcanza hoy u otro día.
El amor es ciego, pero ve a distancia
Más obrar que hablar.
El ocioso vale para la plaza pero no para el trabajo.
El que tenga hijo varón, no llame a otro ladrón.
Barbero que no sea parlero, no lo hay en el mundo entero.
El dueño de la casa sabe donde gotea su tejado.