Presidente bueno, como abuelo en putrefacción.
El cariño alimenta tanto como el odio consume
En Mayo, leche y miel hacen al niño doncel.
Hurtar para dar a Dios, solo el deminio lo aconsejó.
Con la mujer y el pescado, mucho cuidado.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
Quien te conocio ciruelo y ahora te ve guindo.
El que se traga un hueso, confianza tiene en su pescuezo.
Por tu corazón juzgarás al ajeno, en malo y en bueno.
Ve a menudo a casa de tu amigo, porque la maleza puede borrar el camino.
Las furias de Celestino, no me importan un comino.
Más que la mujer hermosa vale la hacendosa.
Amistad verdadera o fingida, el tiempo la examina.
El que atiende a la corrección va camino a la vida; el que la rechaza se pierde.
Lo que es bueno para todos, no es conveniente para ninguno.
Por el becerro se amansa la vaca
¿Qué mayor desconsuelo que mucho peine y poco pelo?.
Es mejor malo conocido que bueno por conocer.
Amor, opinión y fortuna corren la tuna.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
El mozo bien criado no habla sino cuando es preguntado.
El que bien ama, tarde olvida.
Chocolate que no tiñe, claro está
Al que va a la bodega, por vez se le cuenta, beba o no beba.
Si tu mal tiene remedio, ¿por qué te afliges?. Y si tu mal no tiene remedio, ¿por qué te afliges?.
El vino es la teta del viejo.
La esperanza es la última en morir.
Suerte, y al toro.
El amor es el precio para quien quiere comprar el amor
Los placeres más dulces no están exentos de dolor
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
El bueno, lo malo calla; el malo, todo lo habla.
La virtud en sí es un premio
El más cuerdo, más callado.
Aquel que ha contemplado la belleza se vuelve bello para siempre.
Amor es demencia, y su médico, la ausencia.
Llorar (el gato) la muerte del ratón.
Ninguna mortaja, es grata ni maja.
Un protector es como un manto.
Llenarle la cuenca a alguien.
Aun conociéndolo, el cura y la mariposa caen en el fuego
El ojo del amante descubre una diosa en su amada
El que peca de modesto, es tirado en un cesto.
No es vergonzoso preguntar, es vergonzoso no preguntar.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
Escribir es un placer secreto y pecaminoso
Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque llevan refajos no son mujeres.
A quien te quiere bien, en la cara se le ve.
Guárdame en casa y te honraré en la plaza.
Gozarse en el mal ajeno, no es de hombre bueno.