Aprovechar bien la lumbre, es buena costumbre.
Una maravilla, con otra se olvida.
Lleva en todo un ten con ten y todo te saldrá bien.
Cuando naciste tú llorabas y todos alrededor sonreían. Vive la vida de modo que cuando mueras tu sonrias y todos alrededor lloren.
Raras veces hay seso en la prosperidad.
Si mi abuela tuviera huevos sería mi abuelo.
El corazón triste, riendo muere y llorando vive.
A gana de comer, no hay mal pan.
Cada cual habla según como le fue en la feria.
El hombre cuando es celoso se acuesta pero no duerme.
Al loco y al fraile, aire.
Orden y medida, pasarás bien la vida.
Por San Pedro, cada pastor con su rebañuelo.
Un yerro, padre es de ciento.
El aprender es amargura; el fruto es dulzura.
A la mujer y al mulo, en el culo.
A tal casa, tal aldaba.
No hay caballo, por bueno que sea, que no tropiece algún día.
Maestro, El se puede comer la regla.
Ron, ron; tras la capa te andan.
Ajo dulce no hay.
Amor y aborrecimiento no quitan conocimiento.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
La fortuna de la mar, hace a unos bien y a otros mal.
Bien parece cuanto en la olla cuece.
Lo que ocurre una sola vez, probablemente no ocurra nunca más, pero lo que ocurre dos veces, probablemente ocurra una tercera vez.
Ni con todo el dinero del mundo se puede comprar una hora de sueño tranquilo.
El mal y el bien no son amigos, pero son vecinos.
La gracia de cada refrán, es decirlo en el momento y el lugar en donde van.
Maldición de puta vieja no va al cielo.
Con pedantes, ni un instante.
Hombre puritano, ni para ti ni para nadie.
Si bien canta el abad, no le va en zaga el monacillo.
Dios castiga sin piedra ni palo.
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
¿El azar? Pero si es Dios de incógnito
Morir sin perecer, es presencia eterna.
Más vale una mala boda que un buen entierro.
Bebe poco y come asaz; duerme en alto y vivirás.
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
La verdad no peca pero incomoda.
La mujer del ciego, ¿para quién se afeita?.
Quien de mucho mal es ducho, poco bien le basta.
Zaragoza la harta, Valencia la bella, Barcelona la rica, Huesca la amena.
Si clamares a la inteligencia, Y a la prudencia dieres tu voz; Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros, Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios. Proverbios 2:3-4-5
Vino y pan andar te harán.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
Dile al tonto que tiene fuerza y el tonto más fuerza hace.
El que madruga, es sereno.
Moda y fortuna presto se mudan.