Al desdén con el desdén.
El zapatero, juzgue de su oficio y deje el ajeno.
Comida hecha, amistad deshecha.
Ya me cansé de descansar.
Hay que poner remedio a tiempo.
A lo que está de moda, todo el mundo se acomoda.
El que nace capacho, muere serón.
Mejor el demonio que te hace progresar, que el ángel que te amenaza.
A la fuerza no es cariño.
Dibujar pasteles para matar el hambre.
No llores como mujer, lo que no has podido conseguir como hombre!
La buena uva hace buena pasa.
Quien sirve al común, sirve a ningún.
Dos capitanes hunden el barco.
Dios castiga sin dar voces.
Más discurre un enamorado que cien abogados.
Y reza mucho en la novena, pero no es buena.
Arco iris por la tarde, buen tiempo aguardes.
Más perdido que perro en misa.
Récele a la Virgen, pero siga remando.
Ojo al Cristo que es de plata.
Sueño sosegado no teme nublado.
Cuando nos aman, señoras nos llaman; cuando nos tienen, ya no nos quieren.
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
Gusto secreto, no es gusto entero.
Amigo traidorcillo, más hiere que un cuchillo.
Quien cede el paso ensancha el camino.
No te asombres por poca cosa.
Madruga y verás; busca y hallarás.
Al alcornoque no hay palo que le toque, sino la encina, que le quiebra la costilla.
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres.
Zorra en viña, aligera la vendimia.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
Después de que el barco se ha hundido, todo el mundo dice que sabía cómo se hubiera podido salvar.
Todo lo que me gusta es pecado o engorda.
Saber amar es mucho saber.
Querer matar dos moscas de un golpe
En alquimia y en casar gran ventura es acertar.
Casa vieja todo es goteras.
Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo.
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
Quien demande pan y abrigo, va a saber quien es su amigo.
No hay invierno sin nieve, no hay primavera sin sol y no hay felicidad sin compañía.
Hay que dejar ir al mundo como va
Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo.
A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
Aquí morirá Sansón y cuantos con él son.
Caldo de gallina y precaución, nunca dañaron ni ha hembra ni a varón.