Aunque mal pienses de cada uno, no digas mal de ninguno.
Por andar recosechando otras milpas, cosechan las tuyas.
Sabedlo, coles, que espinazo habéis en la olla.
Quien ha atado el cascabel al cuello del tigre, debe quitárselo por sí mismo.
Árboles y amores, mientras tengan raíces tendrán frutos y flores.
Saber demasiado es envejecer prematuramente.
Ama al grado que quieras ser amado.
Cree en Dios pero amarra los camellos.
Lo que se da con amor nunca se pierde.
Jodido trato es comprar a cinco y vender a cuatro.
Más se consigue lamiendo que mordiendo.
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
Días de mucho vísperas de ayuno.
Cuando el doliente va a las boticas, una persona pobre y dos ricas.
Primero la obligación y luego la devoción.
Las frutas lozanas, incitan las ganas.
Eso es regar fuera del tiesto.
Si en verdad eres estrella, no te alumbres con tea.
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
Quien solo come ajo, no hará buen trabajo.
No sabrás quien es tu amigo antes de que se rompa el hielo
No puedes evitar que el pájaro de la tristeza vuele sobre tu cabeza, pero sí puedes evitar que anide en tu cabellera.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
Cuando estés en Roma, has lo que hacen los Romanos.
Dar puntada sobre puntada, como sastre en víspera de pascua.
El siguiente vicio es la mentira, si el primero son las deudas.
No hay cuesta arriba sin cuesta abajo.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
Como haces tu cama, así la encuentras.
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
Nadie diga mal del día hasta que sea pasado y la noche venida.
Todo lo que me gusta es pecado o engorda.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
El que más puede, más aprieta.
Al comer, al tajadero, al cargar, al cabestrero.
Si no sabes estar solo, nunca serás libre.
Abrojos, abren ojos.
Hace más el que quiere que el que puede.
Se necesitan dos para empezar una pelea.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
Cuento y camelo, mucho hay y poco vemos.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
Buen caballo, buena espada y buena mujer, ¿qué más has de apetecer?.
A la arrogancia en el pedir, la virtud del no dar.
No solo hay que ser bueno sino demostrarlo.
Castillo apercibido no es sorprendido.
A mucho hablar, mucho errar.
Cada cual en su corral.
En vender y comprar, no hay amistad.
¿Qué se ha de hacer, si la escobita no quiere barrer?.