Ni amigo jugador, ni tahúr mal bebedor.
A quien amasa y cuece, muchas cosas le acontecen.
El tiempo es como una flecha que vuela.
Burro que piensa bota la carga.
Cuando la fuerza manda, la ley calla.
Donde pone el ojo, pone la bala.
Vida que es una mierda poco importa que se pierda.
A golpe de mar, pecho sereno.
Para el postrero no hay cuchara.
Nadie puede atar las lenguas a las gentes.
El triunfo de los crueles es breve
El dinero ayuda a sopotar la pobreza.
Ya saliste con el chancho al hombro.
Los pastores serán brutales con las ovejas mientras las ovejas sigan siendo estúpidas.
No pases la noche temiendo el mañana. ¿Cómo es el día siguiente? El hombre no sabe como es el día siguiente.
Cuando el marido llega a la casa debe pegarle a su mujer, si él no sabe el motivo, seguramente ella si lo sabe.
Dinero llama a dinero.
Si los dos esposos son gastadores, la casa se quema por los cuatro costados.
Después de ir a discoteca, rependejo quien no peca.
Gran calma, señal de agua.
Un "quizá" no dice nada.
Sin pan y vino, no hay amor fino.
Cuando el río suena es porque piedras trae
En la cancha se ven los gallos.
El hoy aquí está; el mañana, ¿quién lo verá?.
Más perdido que Papá Noel en mayo.
Buena es la trucha, mejor el salmón, bueno es el sábalo cuando es de sazón.
La lengua resiste porque es blanda; los dientes se quiebran porque son duros.
El mal comido no piensa.
De las aguas mansas, líbrame Dios mío.
La niña que más se cuida, resulta a veces jodida.
Agua tibia, media vida.
Una mujer no es lo que vale, es lo que cuesta.
Belleza sin bondad es como un vino picado
Quémese la casa sin que se vea el humo.
Burro amarrado, leña segura.
La madurez solo se vive una vez.
La paciencia es amarga, pero produce un dulce fruto.
Aún no eres bienaventurado si del pueblo no eres burlado.
El trabajo no deshonra, dignifica.
Por San Antón, gallinita pon; y por la Candelaria, la buena y la mala.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
Cada cual en su madriguera sabe más que el que viene de fuera.
Al freír, será el reír y al pagar será el llorar.
El celoso no puede ser jocoso.
Con mucho porfiar, se pierde la verdad.
Dios escribe derecho, por renglones torcidos.
La risa va por barrios.
Del lobo un pelo.
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto.