En casa del jabonero, el que no cae resbala.
A cada santo su vela
Mientras los olivos tengan frutos, serán sus amigos los estorninos.
En tu casa no tienes sardina y en la ajena pides gallina.
Esta de mírame y no me toques.
El que de amigos carece es porque no los merece.
El espantajo solo dos días engaña a los pájaros; a los tres, se cagan en él.
Quien lee despacito, comprende el escrito.
El amor gobierna su reino sin espadas.
De casa que amanece a mediodía, guárdenos Dios y Santa María.
Aguja calumbrienta, no estarás en mi herramienta.
Quien guarda halla, y quien cría mata.
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
Quien te adula, te traiciona.
El éxito sin honor es un fracaso.
Las llaves en la cinta y el perro en la cocina.
El saber no ocupa lugar, la ignorancia tampoco.
De pequeña pelea nace muy gran rencor.
Al olor de los dineros ya vendrá algún forastero que no conozca tu historia con los ojos bien tapados como el burro de la noria.
Quien en un año quiere ser rico, al medio le ahorcan.
El que come solo, muere solo.
Variedad es causa de amenidad.
Oculta el bien que haces, imita al nilo que oculta su fuente.
Quien mierda echa en la colada, mierda saca.
Lo hermoso agrada y lo feo enfada.
Una simple chispa puede iniciar un fuego que arrase la pradera.
Apenas si ha nacido, y ya quiero marido.
Caballo manso, tira a malo; mujer coqueta tira a puta; hombre bueno tira a pendejo.
El que se acuesta con niños, se levanta meado.
Nada se nos parece tanto como nuestras fantasías
El hombre a tirar el mocho y la mujer al sancocho.
El buen pagador no necesita prenda.
El amor entra por los ojos.
No hay más amigo que Dios y el duro en la faltriquera.
Agua a la entrada de la Luna, mucha o ninguna.
Aterriza que no hay tocón.
Alcalá de Henares, donde tres cosas son dos pares.
Por lo que uno tira, otro suspira.
La dentadura o la moza, no se presta ni se endosa.
Quien mucho habla de sí mismo, mintiendo está con cinismo.
Lluvia y sol, fiesta de caracol.
El mirón, ¡chitón!.
Si te fuiste, haz cuenta de que moriste.
A nadie le amarga un dulce.
Nadie sabe lo que vale un duro, hasta que no lo pide con apuro.
Raído y roto, cerca está lo uno de lo otro.
De verde claro a amarillo, va poquillo.
Cuanto hijo puta con cara de conejo. (Cartagena).
Feliz es el hombre que encuentra un amigo generoso.
Entre hermanos, si la prueba se gana o se pierde, da lo mismo.