La envidia y la ira solo consiguen acortar la vida.
No hay quien escupa al cielo que a la cara no le caiga.
En donde menos se espera, sale el conejo en carrera.
El que no se fía, no es de fiar.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
No hay tan buen compañero como el dinero.
Boticario que equivoca el tarro, manda al enfermo a mascar barro.
Bailar la trabajosa.
Una vez terminado el juego el rey y el peón vuelven a la misma caja.
El que ha de besar al perro en el culo, no ha menester limpiarse.
Amigo, te guardaré un higo pero como no te vi, me lo comí.
Quien carece de talento, echa siempre el mismo cuento.
Ni el libro cerrado da sabiduría, ni el título por sí solo da maestría.
La mano que da está por encima de la mano que recibe
Si quieres buscar jornaleros, búscalos entre San Juan y San Pedro.
Los refranes y las tejas son cosas de casas viejas.
El de las piedras hace pan.
Ambicioso subido, pronto caído.
La variedad place a la voluntad.
Bailar sin son, o es gran fuerza o es gran afición.
El que se cae hoy puede levantarse mañana.
Mejor pájaro libre que rey cautivo.
El trigo en tierra arcillosa y el centeno en arenosa.
Chatunguilla, desenvuelta y graciosilla.
Los ladrones no pueden robar el amor, pero a menudo el amor vence ladrones
Sol puesto, obrero suelto.
Buena mano, de rocín hace caballo; y la ruin, de caballo hace rocín.
Beber sudando agua fría, catarro o pulmonía.
Árbol que no da frutos, pide sustituto.
La razón es de quien la tiene.
Bebo lo tinto y meo lo claro.
El que se emperra se emperra, el que se enchila se enchila, y el que se encula se chinga.
Los grandes pensamientos nacen del corazón, los grandes sentimientos vienen del cerebro
Del mal, el menos.
Algunas de las bayas más dulces crecen entre las espinas más puntiagudas, pero son bayas que merece la pena coger.
La mujer buena, inapreciable prenda.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
Aunque ande sin cincha, también relincha.
No llenarás bien la panza, si antes no haces matanza.
Para roer, la cabra, y para el colchón, la lana.
En cielo despejado puede desatarse de repente una tempestad.
los hombres son de oro y las mujeres de tela.
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
Del aire se mantienen los camaleones, pero no los hombres.
Un corazón amante y bello nunca es viejo.
Da vino por vino y pan por pan, y todos te entenderán.
Si con el pensamiento se caminara, ¡cuantas horas el día contigo estara!
Con el tiempo y una caña, a pescar.
Niebla en alto, lluvias en bajo.
Sin sal, todo sabe mal.