Perros y gatos, distintos platos.
Más peligroso que mono con navaja.
El que sacrifica su conciencia a la ambición quema una pintura para obtener las cenizas.
Puso pies en polvorosa.
Con una buena media y un buen zapato, hace la madrileña pecar a un santo.
El que nada debe, nada ha adquirido a plazos.
A los locos se les da la razón.
El que pide en exceso, le dan lo que envuelve al queso.
Los muros ensordecidos, a veces tienen oídos.
El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos.
El abismo lleva al abismo
Juego que tiene quite, no tiene pique.
Es más fácil tapar el sol con un dedo que la verdad con una montaña de mentiras.
Hasta que no pase San urbano, no te vistas de verano.
Puede que un hombre sea malo y buenos sus modales.
No tienes dedos para el piano
Si hay armonía en la casa, habrá orden en la nación.
Por San Juan, los días comienzan a acortar.
El vicio envilece y la virtud ennoblece.
Fiado y bien pagado, no disminuye estado.
La mujer y la sartén en la cocina es donde están bien.
Ni en Agosto caminar ni en Diciembre navegar.
A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.
No mantengas más gatos que los que cazan ratones.
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
Cuando el sol no asoma en casa, el doctor viene a la casa.
Atajar al principio el mal procura, si llega a echar raíz, tarde se cura.
Nos avergonzamos de reconocer lo que le debemos al azar: de todos los benefactores, el azar es el que recibe más ingratitud
La liebre que has de matar, cuesta abajo la has de echar.
El cebo es el que engaña, que no el pescador ni la caña.
Con la cuchara que escojas, con aquella comerás.
Hombre puritano, ni para ti ni para nadie.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
Agua que va río abajo, arriba no ha de volver.
Colorín colorado el cuento esta acabado.
Abejas y ovejas, en sus dehesas.
El corazón y los ojos nunca son viejos.
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).
Putas viejas, al mercado, que ya el pie se ha despertado.
El buen vino, se bebe en cristal o en vidrio.
Unos mueren para que otros hereden.
Es amor mal entendido el que no corrige a un hijo.
Lo que de noche se hace a la mañana aparece.
A gran hambre no hay pan malo, ni duro ni bazo.
Si entre burros te conocen, rebuzna y de cuando en cuando tira coces.
Oración de perro no va al cielo.
Invierno claro ni en verano nublado.
El hombre se tuerce; pero no se rompe.