A tres azadonadas, sacar agua.
La obligación es primero que la devoción.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
Un pie calzado y otro descalzo
Las palabras son como las hojas, cuando más abundan poco frutos hay entre ellas.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
Malo va al que arrastran, aunque vaya en serón nuevo.
Amor y vino, sin desatino.
El que tiene ovejas, tiene pellejas.
Si las palabras de salida son hermosas, entonces las palabras entrantes serán muy bonitas.
Buena memoria es la escritura, pues para siempre dura.
Favor del soberano, lluvia en verano.
La mujer y la vaca, con día para casa.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
El caballo y la mujer, al ojo se han de tener.
La adulación es como la sombra no nos hace ni más grande ni más pequeño.
Quien el primer golpe encaja, va ganando una ventaja.
Hay algo más en ello que un arenque vacío
Los niños, ni ocultan mentiras, ni callan verdades.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta.
Gusto secreto, no es gusto entero.
Lo que has de odiar o querer, debes antes conocer.
Viendo trabajar al maestro, se aprende el oficio presto.
Más vale loco que necio.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
Ningún hombre vale más que otro si no hace más que otro
Cero grados, ni frio, ni calor.
Lo mejor del domingo, el sábado por la tarde.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
Acertar a la primera no se ve todos los días.
Nadie nace enseñado.
Por bien o por mal no te quites el sayo hasta San Juan.
Un momento es más valioso que miles de piezas de oro.
Febrero y las mujeres, entre cuatro paredes.
La duda es la llave del conocimiento.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
A veces el echar a andar es la más difícil del caminar.
Al que madruga Dios le ayuda, si madruga con buen fin.
Hay que ver para creer.
Navegar contra el viento es perder el tiempo.
Cargos son cargas.
Quien vengarse quiere, calle y espere.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
Nadie da palos de balde.
No sirve ni para llevarle la puerca al barraco.
Tarea hecha a destajo no vale por mil y mil no valen por una.
Cuando me dan lo que quiero, tengo un genio como un cordero.
Quien menos procura, alcanza más bien.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.