Buenas palabras no hacen buen caldo.
A la mujer y al papel por detrás has de ver.
No juzgues a tu amigo sin haberte puesto antes en su lugar
Muchachada discretas, no muestran las tetas.
Mande la razón y obedezca la pasión.
Dios lo hace, y Él sabe porque lo hace.
En tiempos de lluvia se requiere algo más que un gabán.
Nadie sabe lo que hay en la olla más que la cuchara que la mueve.
Abejas sin comida, colmenas perdidas.
Se encontró con la horma de su zapato.
Los pesos y los pesares, en algo son similares.
Teta que mano no cubre, no es teta, sino ubre.
De dinero y amistad la mitad de la mitad.
Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.
Dar al olvido.
Estos son polvos de aquellos lodos.
La vida es un montón de pequeñas cosas
Con dinero en bolsillo, buen jamón y cochinillo.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
Abogacía que no zorrocía.
Tres pueden decidir de forma satisfactoria si dos están ausentes
Amigo viejo y casa nueva
Vino y pan andar te harán.
No necesito tecomates para nadar.
Sustos y disgustos matan a muchos.
Más vale prevenir que curar.
Que convenga, que no convenga, Dios quiere que todos tengan.
Tengo el pie al Herrera, y veremos del pie que cojeamos.
Que curioso es el hombre, nacer no pide,vivir no sabe, morir no quiere.
Tu secreto debe pasar a ser parte de tu sangre.
La calidad de la tela, ya una hilacha la revela.
Solo los pies del viajero saben el camino.
Antes es la obligación que la devoción.
Lo que se hace aquí, se paga aquí.
Costumbre hace la ley.
El que actúa lo hace sin consciencia; solo quien medita es consciente
Los últimos serán los primeros.
Hace más el que quiere que el que puede.
Llevar agua al mar.
De las carreras nada queda, solo el cansancio.
La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
Amor, dinero y cuidado, no puede estar disimulado.
Guarda bien: pero no tanto que no halles lo guardado.
Déjate la vergüenza atrás, y medrarás.
Dueña que mucho mira, poco hila.
Con otra idea llegaron a la aldea.
Tan puta es el que las da como el que las toma.
Cada puerta va bien en su quicio, y cada uno en su oficio.
Cuando pase la ocasión, ásela por el mechón.
Hombre hablador, nunca hacedor.