Los vicios no necesitan maestro.
La caca, callarla, limpiarla o taparla.
Lleva más cisco que carbón.
Llenarle la cuenca a alguien.
El salario es de acuerdo con el trabajo.
Cargos son cargas.
Campo bien regado, campo preñado.
El que anda con cojo, aprende a cojear.
Lee antes de firmar y cuenta antes de guardar.
La astucia del que no tiene astucia es la paciencia.
Gran trabajo tiene, quien comentar a todos quiere.
Faldas largas, algo ocultan.
Lo mal adquirido, se va como ha venido.
Confía tus secretos a un amigo y te tendrá cogido por el cuello
Libros cerrados, no hacen letrados.
Mudarse por mejorarse.
Pan, pan; muchos lo toman y pocos lo dan.
Lo que hace con las manos lo debarata con los pies.
Bien hayan mis bienes, si remedian mis males.
Un amigo es aquel que conoce todos tus defectos, y que a pesar de ello te quiere.
Lo que bien se gana, bien se guarda.
Abstente de mudar los límites de los campos, para que un terror no te arrebate. Se satisface al Dios con la voluntad del señor (responsable) que establece los límites de la tierra arable.
Buenas palabras y buenos modos dan gusto a todos.
A gran culpa, suave comprensión.
Cuando joven, de ilusiones; cuando viejo, de recuerdos.
No hay tonto que no se tenga por listo.
Nacer de pie.
Primero, pensar y después, hablar.
Al que le venga el guante que se lo calce.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
Lo que vale la pena hacerse, vale la pena hacerlo bien.
Si no sabes a donde vas, regresa para saber de donde vienes.
Despacio al pensar y pronto al ejecutar.
Cuando no sepas que hacer, un refrán te lo puede resolver.
Es más listo que el hambre.
Cuando moco, moco, cuando cana, cana.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
Conquistadores son aquellos que creen poder conquistar
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
Acuérdate, suegra, que fuiste nuera.
Antes de que te cases, mira bien lo que haces.
A causa perdida, mucha palabrería.
La modestia es patrimonio de los pendejos.
Hablar a calzón "quitao".
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
El interés tiene patas.
Hacer una cosa en un avemaría.
A pan ajeno, navaja propia.
De lo que veas cree muy poco, de lo que te cuenten nada.
Se conoce a sí mismo aquel que vive en armonía con el universo navajo.