El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
Borrón y cuenta nueva.
Viento del solano, agua en la mano.
Entre hermanos, si la prueba se gana o se pierde, da lo mismo.
Odia el pecado y compadece al pecador.
Bien juega quien mira.
Vive cada día de tu vida como si fuera el último... un día acertarás.
El que no coge consejeros no llega a viejo.
La naturaleza proveerá.
Si no puedes mejorar lo dicho por otros, guarda el noble silencio.
Ninguno do otros es señor si no lo es del corazón.
Entre mi amigo y mi amiga, primero está mi barriga.
Los hombres positivos son lo que más errores cometen.
Del amor al odio, solo hay un paso.
A lo hecho, pecho.
A la aguja, buen hilo, y a la mujer, buen marido.
Por el alabado dejé el conocido y vime arrepentido.
Los pícaros creen que nada puede hacerse sin picardía.
Buena memoria es la escritura, pues para siempre dura.
El que acaba primero, le ayuda a su compañero.
Agua esperé y tarde sembré, sabe Dios lo que recogeré.
Buena burra hemos comprado.
El juez que toma, presto es tomado.
El que vale, vale, y el que no a la Marina.
Hombre avisado, medio salvado
No digas: es imposible. Dí; no lo he hecho todavía.
Lo que con tus padres hagas, con tus hijos lo pagas.
Quien de esperanzas vive, de hambre muere.
No hay tonto que no se tenga por listo.
El que deja una herencia, deja pendencias.
De buenos y de mejores a mi hija vengan demandadores.
El que cosas busca, por fuerza ha de hallar alguna.
Acuérdate al atar de que has de desatar.
Te casaste, te entera.
Vale más medir y "remedir", que cortar y arrepentir.
Nada se dice ni se hace bien en momentos de pasión.
Internarse en una montaña infestada de tigres, a sabiendas de que los hay.
Ahora adulador, mañana traidor.
No hay viejo que no haya sido valiente, ni vieja que no haya tenido sus veinte.
La Justicia tolerante es cómplice del maleante.
Acércate a los buenos, y serás uno de ellos.
Villano terco y cazurro, nunca cae del burro.
Creerse el papá de los helados.
El que da pan a perro ajeno, pierde el pan, pierde el perro.
El pasajero se conoce por la maleta.
Interesa a veces que tres y tres sean siete.
La mujer casta esta siempre acompañada.
¿Por qué lanzarse al agua antes de que la barca haya naufragado?
Ojo por ojo, diente por diente.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.