El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
Cuando te den, da.
Lo que se come desaparece, lo que se da con el corazón nos es devuelto aumentado
Todo pasa frente al tiempo, y nosotros creemos que es él el que pasa
De fuera venga quien la tea nos tenga.
El honor es como un largo camino sin retorno, como un perfume de olor inaccesible.
No creas jamás que tu enemigo es débil.
A quien dan y no toma, dicha es que le sobra.
Saber dónde aprieta el zapato.
Con estudiante y soldado, mozuelas, mucho cuidado.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
Fácil cosa es pensar y difícil lo pensado dejar.
Nunca es lo mismo una comida recalentada ni una amistad reconciliada.
El que camina en terreno plano, jamas tropieza.
Nada mejor en la vida, que una familia unida.
La belleza está en los ojos de quien mira.
Quien su origen no conoce, su destino desconoce.
Lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.
Quien vale mucho hace mucho.
Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
¿Mirón y errarla?.
Los borrachos y los niños siempre dicen la verdad.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.
Quien conversa con un rostro amable, llena de alegrías los corazones de los demás.
Nadie da lo que no ha.
El trabajo del pensamiento se parece a la perforación de un pozo: el agua es turbia al principio, más luego se clarifica.
Cuando tú vas, yo vuelvo.
Por fuerte que seas, siempre existe otro más poderoso que tú
El que no se consuela es por que no quiere.
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
El secreto de la vida no es hacer lo que quieras, sino querer lo que haces.
Madre, casarme quiero, que dormir sola me da miedo.
Quien no tiene otro querer, se acuesta con su mujer.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
La Verdad es relativa, la neta es absoluta.
Acertar, errando, sucede de vez en cuando.
El que cree en mujer no cree en Dios.
Vida sin amigos, muerte sin testigos.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
El que está en pié, mire no caiga.
Piensa mal y acertarás.
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
El que fía y no sabe cobrar, pronto no tendrá con que pagar.
Justicia y no por mi casa.
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
El que parte y comparte, se queda con la mejor parte.
Al que le sobre el tiempo, que me lo preste.
Un hombre es juzgado cuanto a su trabajo.