Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
Una cosa es el amor y el negocio es otra cosa.
Unos dicen lo que saben, y otros saben lo que dicen.
Hágase la diligencia y obra Dios como quiera.
No es pobre el que poco tiene, sino el que quiere.
Al albañil no le pongas la mesa hasta que le veas venir.
A ti te las digo, Pedro; si por ti las toma Juan, es que también a ti te van.
Beneficio recibido, dase muy luego al olvido.
Para hacer el bien no hay que pedir permiso.
Otoñada segura, San Francisco la procura.
Mujer en la ventana, o puta o ENAMORADA.
Cuando el vino entra, echa el secreto afuera.
El que malas mañas ha, tarde o nunca las perderá.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
No comas ansias.
El funcionario más ducho, mejor maneja el serrucho.
La alegría en el alma sana se cría.
Cuando no sepas que hacer, un refrán te lo puede resolver.
La gloria no estriba en no fracasar nunca sino en levantarse cada vez que caigas.
La dignidad no ha perdido, quien tiene un solo marido.
Si quieres hacer reír a Dios, ¡Cuentale tus planes!.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
Haz lo que creas que está bien.
Quien más tiene, más quiere.
Si un problema tiene solución, no hace falta preocuparse. Si no tiene solución, preocuparse no sirve de nada.
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
El que evita la ocasión, evita al ladrón.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
Más vale guerra abierta que paz fingida.
El que tenga hacienda, que la atienda o que la venda.
Donde bien te quieren irás pocas veces; donde mal, nunca irás.
Cerco de luna, agua segura.
Fuerza sin maña, mucho rompe; y maña sin fuerza, poco tira.
La felicidad es una recompensa que llega a quien no la busca
Promesa de enamorado, promesas de marinero
Una gota de tinta puede más que cien memorias privilegiadas.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
Tres saberes gobiernan el mundo: el saber, el saber vivir y el saber hacer, pero el último ocupa a menudo el lugar de los otros dos.
Dos no discuten si uno no quiere.
A pan duro, diente agudo.
Ser un mordedor de pilares
Perdono al que me ha ofendido pero la ofensa no la olvido.
Tan solo debes sembrar lo que puedas abonar.
Al buen amar, nunca le falta que dar.
Abstente de mudar los límites de los campos, para que un terror no te arrebate. Se satisface al Dios con la voluntad del señor (responsable) que establece los límites de la tierra arable.
Arca cerrada con llave, lo que encierra no se sabe.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
Una buena dote es un lecho de espinos
Al amigo que no es cierto, con guiño de tuerto.
Haciendo se aprende a hacer.