La alegría rejuvenece, la tristeza envejece.
El que quita la ocasión, quita el peligro.
La dentadura o la moza, no se presta ni se endosa.
En el culo y en la trompeta, solo es aire lo que suena.
Bien urde quien bien trama.
Quien tiene boca se equivoca pero el que tiene seso, no dice eso.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
El amor y los celos son compañeros.
Pronto será un limosnero el que no puede decir no.
Del viejo el consejo.
Decir, dice cualquiera; hacer solo el que lo sepa, quiera y pueda.
El que pestañea pierde.
Si eres escrupuloso, no esperes ser muy rico ni muy famoso.
Mujer de lengua certa, mujer refranes.
Con salchichón, siempre es ocasión.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
El que no mira, suspira.
Empieza a cuidar la naturaleza y la naturaleza cuidará de ti.
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
Madruga y verás; busca y hallarás.
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
Peso y medida, alma perdida.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Amor y calentura, en la boca se asegura.
No hagas bien a villanos, si no eres loco ni santo.
La sabiduría no se traspasa, se aprende.
La justicia de Don Benito, que ahorcaba al hombre y después investigaba el delito.
Casa compuesta, caja en la puerta.
Vive en paz, pasa la vida en calma!
Mejor es ser pobre con seguridad que rico con temor.
Para que no pierda el paso la burra, de cuando en cuando una zurra.
El buen pan se hace con trigo, y con franqueza el amigo.
La venganza es repudiable, pero tiene algo agradable.
El hábito no hace al monje.
Algo daría el ciego por tan siquiera ser tuerto.
Amor de dos, amor de Dios.
Hay que tomar el toro por las astas.
Cuando Dios borra, escribir quiere.
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
Firmar sin leer, solo un necio lo puede hacer.
Con el callar, vencerás.
Mientras Dios diere mujeres conviene que haya paciencia.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
Mujer casada, casa quiere.
Al alzar de los manteles, haremos cuentas y pagaredes.
Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad.
Soñar no cuesta nada.
Aprovéchate Matías, que no es de todos los días.
Nadie sabe bien su oficio si no lo toma por vicio.