El secreto de la vida no está en vivir, sino en vivirla.
Cada cual en su madriguera sabe más que el que viene de fuera.
No oigo, soy de palo.
Para ser puta y no ganar, más vale ser honrada.
Apuntar alto en tu carrera, pero permanece humilde en tu corazón.
El que no tiene vergüenza, toda la calle es suya.
A quien mal vive, su miedo le sigue.
Una cara hermosa lleva en sí secreta recomendación.
Cazador, mentidor.
El mundo es para los osados, no para los tímidos callados.
El que a los suyos menosprecia, a sí mismo se desprecia.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
Quien mierda echa en la colada, mierda saca.
Manda y descuida; no se hará cosa ninguna.
Nunca ocultes nada al sacerdote, al médico y al abogado.
Al vivo la hogaza, al muerto la mordaza.
Hermano ayuda y cuñado acuña.
La tierra que me sé, por madre la he.
Quien mucho amenaza, el miedo tiene en casa.
Ahorrar no es solo guardar sino saber gastar.
Los ojos brillan al patrón cuando encuentra un tontorrón.
Alegrías secretas, candela muerta.
Una hora de contento, vale por ciento.
Hombre que anda con lobos, aprende a aullar.
Mi secreto, en mi pecho.
Hablando se entienden los blancos.
No ojos que lloran, sino manos que laboran hacen falta para remediar males.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
Orejas curiosas, noticias dolorosas.
Guarda y ten, y te vendrán a ver.
¿Qué sabe el chancho de estrellas si nunca mira p'al cielo?.
Los hijos son lo que la madre quiere.
Aquí, lo único que importa es el cash.
Quien lleva fuego en su corazón, acaba por ahumar su cerebro.
Atente al santo y no le reces.
Guárdate del enemigo que llevas en ti y contigo.
O dentro o fuera es mejor que ni dentro ni fuera.
Idos los ladrones se toman mil precauciones.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
La mucha luz deslumbra y no alumbra.
Harto es bobo quien se mete en la boca del lobo.
El mayor gusto, el vengar; la mayor gloria, el perdonar.
Cobra buena fama y échate a dormir.
Predica la fe hasta que consigas tenerla, luego predicarás sobre la que tienes
Como mi llamamiento es alto, las obligaciones que me incumben también son fuertes, y me temo que en mi gobierno pueda haber deficiencias
Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.
El ladrón sin ocasión para robar, se cree un hombre honrado.
A barbas honradas, honras colmadas.
Juventud que vela y vejez que duerme, señal de muerte.