La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
A donde se cree que hay chorizos, no hay clavos donde colgarlos.
Hacerlo mal y excusarlo peor.
No al moco, sino donde cuelga.
En vender y comprar, no hay amistad.
Pereza, llave de pobreza.
Día vivido, día perdido.
De lo bendito, poquito.
Moza dominguera no quiere lunes.
Si hay miseria, que no se note
El gorrón tiene que ser sufrido.
Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can.
La miseria pronto alcanza, a quien despacito avanza.
El que debe y paga, descansa.
Al hombre y al caballo, no apurallo.
Animal en campo raso, es del que le ponga el lazo.
Reducimos nuestras necesidades haciendo menores nuestro deseos.
Tripa vacía, suena pronto.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
Como es el trabajo, así es la recompensa.
Cuando el gato falta, los ratones bailan.
Comparte la carga y ésta será más ligera.
Alcanza, quien no cansa.
Cada cual debe ocuparse únicamente de aquello que entienda o le competa.
Mayo frío, año de mucho frío.
La mujer y la guitarra para tocarlas hay que templarlas.
Pronto pasan al olvido los muertos y los idos.
Beber aquí, beber allí, a la noche borrachín.
¿De qué se ríe un tonto?. De ver reír a otro tonto.
Si las paredes hablaran.
Nadar, nadar, y a la orilla ahogar.
Lo poco agrada y lo mucho enfada.
El cuchillo no conoce a su dueño.
Por un perro que maté, mataperros me llamaron.
Decídmelo y lo olvidaré, enseñádmelo y lo recordaré, implicadme y lo entenderé, apartaos y actuaré.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
El menor yerro que podría hacer, es casarse la mujer.
No hay mujer por buena que sea, que cuando mea no se pea.
Es siempre provechoso abrir cualquier libro.
Haz la noche, noche y el día, día y vivirás con alegría.
La mejor palabra es la que no se dice.
Por los Santos, siembra trigo y siembra cardo.
Variante: El pez que busca el anzuelo, busca su duelo, dice mi abuelo.
Retírate, agua, y veré quien labra.
Más honor que honores.
¿Por qué atizas?. Por gozar de la ceniza.
El hablar es plata y el callar es oro.
Poco dura la alegría en la casa del pobre.
De lo bonito a lo bueno, hay trecho.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.