A la primera azadonada, ¿queréis sacar agua?.
Soñar no cuesta nada.
A quien le dan el pie, se toma la mano.
No cuentes dinero delante de los pobres.
A bien se llega quien bien se aconseja.
El uso hace al maestro.
Ata bien y siega bajo, aunque te cueste trabajo.
Si al anochecer relampaguea, buen día campea.
Que nadie le diga lo que tiene que hacer a alguien que ya ha decidido cuál debe ser su destino.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
Desee bien, sea bueno.
De la carta al timón, al revés la corrección.
Me importa un comino.
Hay que romper el huevo antes de hacer la tortilla.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
El hábito es al principio ligero como una tela de araña, pero bien pronto se convierte en un sólido cable.
Nace el pez para nadar, como el topo para minar.
Ganar, poco vale sin guardar.
Hasta lavar las cestas, todo es vendimia.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
El que no arriesga no gana.
Más fácil es hacer la llaga que sanarla.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
Una vez se nace, una vez se muere y una vez se quiere.
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
Donde buenamente quepa, plantador planta una cepa.
Dale con que va a llover.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.
Si en septiembre comienza a llover, otoño seguro es.
Mucho ofrecer y poco dar, xuntos suelen andar.
Mal hace quien nada hace.
El juego del puto, la primera carta es triunfo.
Quemar la casa para cazar el ratón.
El que tiene su cohombro, que se lo eche al hombro.
Chicharra que canta, calor adelanta.
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
Todo salto tiene riesgo.
Dinero en la bolsa, hasta que no se gasta no se goza.
Si no sabes hacer, mira al vecino qué hace
El que se apura llega tarde.
Proba varón, que primero es San Antón.
Darle castañas al castañero, tiene salero.
Hazte responsable de tus actos.
Dicen que casar casar, yo también me casaría si la vida de casados fuera como el primer día.
Ser felices quiere decir ver el mundo tal y como se desea
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.