Como es el mesón, así los huéspedes son.
A chillidos de cerdo, oídos de carnicero.
Año malo, panadera en todo cabo.
A buen hambre, no hay pan duro.
Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa.
¿Qué puede el humo hacerle al hierro?
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
Candelaria: ¡Permanece dentro, el Invierno está afuera!
Cruz a su ermita y el cura a su misita.
Con un bocado de trigo y otro del prado, saca mi maridito gordo el ganado.
Abre la puerta a la pereza y entraren tu casa la pobreza.
Cerco en la luna, agua en la laguna.
No busques en la plaza lo que tienes en tu casa.
Porque un borrico te dé una coz, ¿vas tú a darle dos?.
Hombre de poco conocimiento, hogar sin cimiento.
Con viuda o soltera, lo que quieras.
Algo se pesca_ Y llevaba una rana en la cesta.
Cada cual es rey en su casa.
Las calabazas vacías hacen más ruido.
El uso hace diestro, y la destreza maestro.
Si me das pescado, comeré hoy; si me enseñas a pescar, podré comer mañana.
Moza reidora, o puta o habladora.
Camino malo, pásalo pronto.
Caja que tuvo alcanfor, quédale el olor.
Al fuego y al fraile no hurgarles.
Vaca bramadora, llama al lobo que la coma.
Dulce y vino, borracho fino.
Amigo de mesa y mantel, no fíes de él.
Cuando hay frutas en la huerta, hay amigos en la puerta.
Boca ancha, corazón estrecho.
La que ha de pescar marido, lo saca de la tinaja.
La zagala y el garzón, para en uno son.
La mujer y la sardina, cuanto más salada más dañina.
En mi casa y en mis anchuras y tres "peos" para el señor cura.
Casa de capellán, la peor del lugar.
La puerca tira del tapón
Para baina de oro, cuchillo de plomo.
Cava, cava y encontrarás agua.
Alábate, polla, que has puesto un huevo, y ese, huero.
Se puede esconder el fuego, pero ¿Qué se hace con el humo?
Busca la felicidad en tu casa y no en la del vecino
Echarle mucha crema a sus tacos
Mientras descansa está haciendo adobes.
Cuando el sauce se muere la primavera está a punto de llegar
Tal para cual.
No se merece la vida, quien no paga su comida.
Por lo demás, paciencia y barajar.
Ni higos sin vino, ni pucheros sin tocino.
Cada puerta va bien en su quicio, y cada uno en su oficio.
Manos calientes y corazón frío, amor perdido.