Ni carbón ni leña compres cuando hiela.
Más mató la receta que la escopeta.
Hijos casados, trabajo doble.
De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
A la que da con mal marido, se le va lo comido por lo servido.
En casa de tu enemigo, la mujer ten por amigo.
Jugar vive pared en medio del hurtar.
Alábate cesto, que venderte quiero.
Hasta ajustar, regatear.
Cura y médico de aldea, por ellos vengan lo que desean.
A consejo malo, campana de palo.
Puerco que no grita cuchillo con el.
Boca de miel y manos de hiel.
Hacer castillos en el aire.
Más vale tener medio pan que no tener ninguno.
Guarda pan para Mayo y leña para todo el año.
En Diciembre, se hielan las cañas y se asan las castañas.
El sabio habla de las ideas, el inteligente de los hechos, el vulgar de lo que come.
En casa del hortelano, siempre es más gordo el marrano.
Donde hay hambre, las tripas cantan.
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
Palabra de boca, piedra de honda.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
Por Navidad, sol, por Pascua, carbón.
Todo lo quiero: consejo y conejo.
La anguila empanada y la lamprea escabechada.
Poca cuadrilla, vida tranquila
Como chancho en misa.
El que se quemo con leche hasta las cuajadas sopla.
Tales son migas de añadido, como mujer de otro marido.
El que bien come y bien digiere, solo de viejo se muere.
Mea a gusto y contento, pero por favor, ¡mea dentro!
Échale guindas al pavo.
Casa junto al río y ruin en cargo no dura tiempo largo.
Al cobre y al estaño, mucho paño.
El mejor sol es el que calienta hoy
Ni lugar sin taberna, ni puta sin alcahueta.
Zumo de parras, la alegría de la casa.
En casa del rico, el vinagre se vuelve vino.
Con buen queso y mejor vino, más corto se hace el camino.
Al aguador, su cuba y no la borla del doctor.
Abarata, tendero, y ganarás más dinero.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
El vicio, saca la casa de quicio.
Comamos y amemos, y no nos engañemos.
De casa alacrán, sal fuera y que pique donde quiera.
Más pica espuela de celos que de aceros.
De carbonero mudarás, pero de ladrón no saldrás.
Caja abierta y culo a besar, a nadie se le puede negar.