El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.
No se puede tapar el sol con un colador de cocina.
Más vale comer pan con amor, que pollo con dolor.
Llena o vacía, casa que sea mía.
A la mujer muy casera, el marido bien la quiera.
Ni arroz pasado, ni guiso ahumado.
Casa en la que vivas, viña de la que bebas y tierras cuantas veas y puedas.
Ajo hervido, ajo perdido.
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.
Casa revuelta, huéspedes espera.
Mi casa y mi hogar, cien doblas val.
Casa donde la mujer manda, mal anda.
Gallina que come huevo, aunque le quemen el pico.
Come para vivir, pero no vivas para comer.
Frío hace, no me place; pan caliente bien me sabe y a la lumbre bien me huelgo y en la cama bien me extiendo: moza lozana, conmigo en la cama.
Hacer caldo gordo a escribas y fariseos.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
Cuando comía todo, mi mujer lo escondía; y ahora que no puedo comer, todo me lo deja ver.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
En Octubre, el hogar de leña cubre.
A la mesa y a la cama, solo se llama una vez.
Mujer ventana, poco costura.
Bocado de pan, rajilla de queso y a la bota un beso, hasta la cena te tendrán en peso.
De la cuchara a la boca, se cae la sopa.
Cochino fiado, gruñe todo el año.
Casa ordenada, casa salvada.
Olla cada día, aún siendo buena hastía.
Estando sabroso el frito, el plato no importa un pito.
Casa cerrada, casa arruinada.
Estudiante y diablo, una misma casa con dos bocados.
La casa sin mujer, es como la mesa sin pan.
Donde buena olla se quiebra, buena cobertera queda.
Si sales a navegar, no te canse el preparar.
¡Qué te fagorizen! (publicidad española de finales de los 60. FAGOR).
¿Qué echa al hombre de casa? Humo y mujer brava.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
Casa y potro, que lo haga otro.
Almuerza bien, come más, cena poco y vivirás.
Haciendo de sobrino quematela al fuego y llevatela al rio.
Mendigo y carbonero oficio de pocos dineros.
Donde comen cuatro comen cinco.
Entre col y col, lechuga.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
Casa hecha, sepultura abierta.
Con dinero en bolsillo, buen jamón y cochinillo.
Hasta el manjar más sabroso, hostiga cuando es copioso.
Abril frío, poco pan y poco vino.
Pan y vino y carne quitan el hambre.
Cochino que tuerce la cola, no pone huevos.