Bebe poco y come asaz; duerme en alto y vivirás.
Buena muerte es buena suerte.
Hoy que tengo para pan, ya no tengo dientes.
Pereza, madre de pobreza y abuela de vileza.
A la larga, todo se arregla.
Halagos a la casada pronto la hacen más mala.
Despacio y buena letra, dice el maestro en la escuela.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
Gota a gota, el agua es broca, que al fin horada la roca.
Por muchos pueblos y países anduvimos y, es seguro, de todos alguna cosa aprendimos.
Agua, agua, que se quema la fragua.
Hombre canoso, hombre hermoso.
Joven madrugador, viejo trasnochador.
Abracijos no hacen hijos, pero son preparatijos.
Gatos, pollos y corderos, de los primeros.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Las letras con sangre entran.
Palabras claras, no necesitan explicaciones.
Plata de cura, ni luce ni dura.
¡Oh suerte injusta!. Al rico se le muere la mujer y al pobre la burra.
Por las vísperas se conocen los santos.
Fruta que pronto madura, poco dura.
Acójome a Dios que vale más que vos.
Qué bien canta María después de la comida.
A la leche, nada le eches; y debajo aunque sea cascajo.
Maldición de puta vieja no va al cielo.
Cual es el padre, así los hijos salen.
Ver para creer.
Cava, cava y encontrarás agua.
Obrita que en sábado viene, puntadita de a palmo y salto de liebre.
Solo los verdaderos amigos nos dicen que tenemos la cara sucia.
La suerte está echada.
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
Cada uno se apaña según tiene maña.
Oye los consejos de todo el mundo, y sigue el tuyo.
Amo de muchos gañanes, todos para él truhanes.
En gustos y colores, no discuten los doctores.
Haz como la campana, que tañe y calla.
En este mundo estupendo, todo es dando y recibiendo.
Quieren ganar indulgencias con escapulario ajeno.
Aunque ande sin cincha, también relincha.
Conejo, perdiz o pato, venga al plato.
Hablando la gente se entiende.
La suerte es de los audaces.
Cada cosa tiene dos asas una que está fría y otra que abrasa.
Por ir mirando a la luna, me caí en la laguna.
Leerle a uno la cartilla.
Tierra, cuanta veas, casa, en la que quepas.
Más vale tarta compartida, que una mierda para uno solo.
Al cabo de la jornada, no tener nada.