Alegría, albarderos que bálago se arde.
Lleva en todo un ten con ten y todo te saldrá bien.
Ay, Jesús, que el rosario de mi compadre no tiene cruz.
En los meses de erre, en piedra no te sientes.
A falta de hechiceros lo quieren ser los gallegos.
La manera de evitar grandes faltas es cuidarse de las pequeñas.
Bendita la casa aquella que huele a antiguo toda ella.
Arreboles de la tarde, a la mañana sol hace.
Cuando tú vas, yo vuelvo.
El encanto de las cosas es que siendo tan hermosas no conocen que lo son.
Dar puntada sobre puntada, como sastre en víspera de pascua.
De grano en grano, se llena la gallina el buche.
Que salga el sol por donde saliere, pero que salga.
Dolor de viuda, bien poco dura.
Cada pez en su agua.
Difama, que algo queda.
Dicen que el hombre no es hombre hasta que no oye su nombre de labios de una mujer.
Variante: Ver para creer y para no errar, tocar.
A cada uno le huele bien el pedo de su culo.
Qué buenos semos, mientras comemos.
Dos bueyes machos no viven en una misma cueva.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
Antes de casarte abre bien los ojos, después cierra uno.
Hablando mal y pronto.
Blas, si por malvas vienes, mal vas.
Bella por fuera, triste por dentro
Llegar al humo de las velas.
No habría putas si no hubiese alcahuetas.
Parientes pobres y trastos viejos, pocos y lejos.
Dios te dé salud y gozo y casa con corral y pozo.
La situación está tan mala que si mi mujer se va con otro, yo me voy con ellos.
Pan con pan comida de tontos.
Socorro tardío, socorro baldío.
Cuando te des un beso con tu novia, nunca lo hagas en el balcon porque dicen que el amor es ciego pero los vecinos no.
Mañana de expectacion tarde de decepcion.
Gozo que no se comunica, se achica.
Quien va pasito a pasito, llega descansado.
El que da lo que tiene en vida, que coja la bolsa y pida.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
A nadie le huelen sus peos ni sus hijos les parecen feos.
Zancas vanas, zancas vanas, temprano espigas y tarde granas.
Lo poco, nunca dio mucho.
Calabazas coloridas, en otoño recogidas.
El que de muchacho no trota, de viejo tiene que galopar.
Cielo aborregado, suelo mojado.
Cada mochuelo, a su olivo.
Hasta el diablo era bonito cuando entró en quintas.
A quien feo ama, bonito le parece.
Por pedir, nada se pierde.
Hijos y hogar, son la única verdad.