Cerrado a cal y canto.
Donde las dejan, las cobran.
En las siembras y en la trilla, el amor con zancadilla.
Aunque no nos hablemos, bien nos queremos.
El hombre en la plaza, la mujer en la casa.
Los caballos como las mujeres en manos de "tarugos" se echan a perder.
Habla poco y bien, tenerte han por alguien.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
Suegra, ni de caramelo.
Sayo que otro suda, poco dura.
Que mi capa sea larga o corta, ¿qué te importa?.
Una mano a la otra lava, y las dos, a la cara.
Ya muerta la burra, vino la albarda.
Cada uno con su humo.
Esto está en chino.
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
Para el solano, agua en mano.
Hay ayudas que son lavativas.
Hacer como vaca y cubrir como gata.
Niebla en la mañana, tarde muy galana.
Sayo grande, tapa mucho.
Échale guindas a la tarasca y verás como las masca.
Los males entran por arrobas y salen por adarmes.
Cuenta tus faltas y deja las ajenas.
Quien te conocio ciruelo y ahora te ve guindo.
Llave puesta, puerta abierta.
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.
Tal para cual, la puta y el rufián.
Olla cada día, aún siendo buena hastía.
Naipes, mujeres y vino, sacan al hombre de tino y lo llevan por el mal camino.
Padres viejos, hijos huérfanos.
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
Amor con casada, vida arriesgada.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
Tres ces matan a los viejos: caída, cámaras y casamiento.
Bebo lo tinto y meo lo claro.
Es más puta que una gallina.
Baños, hasta los cuarenta años.
Dale, si le das, que me llamen en casa.
El que quiere moño bonito, tiene que aguantar jalones.
Amigos que admiten regalos, ¡malo, malo!.
Buey lerdo, bebe agua turbia.
Tu deseo bueno sea, para quien bien te desea.
Es cierto que no te quiero tanto como cuando eramos novios, pero es que a mi nunca me han gustado las mujeres casadas.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
Desnudos nacimos, y todo nos parece poco para vestirnos.
No es lo mismo hablar con el torno que con las monjas.
De día y con sol.
Para que no pierda el paso la burra, de cuando en cuando una zurra.
Dan darán, dicen las campanas.