Ata bien y siega bajo, aunque te cueste trabajo.
Hacer un viaje y dos mandados.
El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.
Cuando tu ibas, yo venia.
Cuando vuela bajo, tiempo frío anuncia el grajo.
Al que le sobre el tiempo que se ponga a trabajar.
Buen año de miel, que van los zánganos a por agua.
La caca, callarla, limpiarla o taparla.
Pan y navaja poco alimento es para el que trabaja.
El que poco tiene a poco aspira.
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
El pasajero se conoce por la maleta.
Si carero asado cenó, no preguntes de qué murió.
Por prestar, el enemigo muchas veces es amigo y el amigo enemigo.
Quien pide para candela, no se acuesta sin cena.
Cornudo sois, marido; mujer, ¿quién te lo dijo?.
A cada pajarillo agrada su nidillo.
Socorro tardío, socorro baldío.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
Ahogado el niño tapan el pozo.
A quien tiene abejas, nunca le falta un buen postre en la mesa.
Un asno siempre da las gracias con una coz.
Agua vertida, no toda cogida.
La naturaleza se toma el mismo trabajo en hacer a un mendigo que a un emperador.
El que ha derramado sus gachas de avena no puede recogerlas todas
Carne que se lleva el gato, no vuelve al plato.
Mejor solo que mal acompañao.
Cada uno con su humo.
La gotera dando y dando, la piedra va perforando.
No hay cosa más rica, que rascar donde pica.
A fullería, cordobesías.
Para colmo de males, tratar con animales.
Esperando que crezca la hierba, el buey se muere de hambre.
En casa del herrero, martillo de palo.
Hombre de pelo en pecho, hombre de dicho y hecho.
Al desganado, darle ajos.
Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba pero el tonto sigue.
En hombre nuevo no hay trampa vieja.
La más cómoda herramienta, al perezoso le asienta.
Las armas, el Diablo las carga.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
A la primera azadonada, ¿queréis sacar agua?.
No hay que arrear ganado flaco.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
La oración de Zumaque: para trbajar no te mates.
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.
El que se acuesta con niños, se levanta meado.
Si a tu amigo quieres conocer, hazle jugar y beber.
Quien hiera la campana se expone a oír el sonido.