Agua en Marzo, hierbazo.
Al buen amigo lo prueba el peligro.
La mejor defensa es el ataque.
A malos ratos, buenos tragos.
Agua trae en el cuerpo luna con cerco.
Dádiva de lo mal ganado, no la recibe Dios con agrado.
A gran seca, gran mojada.
Más vale onza de prudencia, que arroba de ciencia.
Está más loco que una cabra.
Rubias y morenas, sacan a un hombre de penas.
Juego de manos es de villanos.
Ir romera y volver ramera, no es mala carrera.
Quien siembra en Marzo, rellena el zarzo.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
Cuando hago la escobada, nadie entra en mi morada.
Ocasión que se va, quien sabe si volverá.
Chaqueteros y ramplones, en cada pueblo, montones.
Pezuña sobre agua, no deja huella.
A este son, comen los del ron, ron.
Zapateador que bien zapatea, bien se menea.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Cual andamos, tal medramos.
A raposa durmiente, no le amanece la gallina en el vientre.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
Más bueno el asado, cuando es regalado.
Dar la última mano.
Criado y caballo, un año.
Junto al buey viejo aprende a arar el nuevo.
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
No calientes horno para que cueza otro.
Si una mujer no se guarda, ¿quién la guarda?.
Pájaro que comió, pájaro que voló.
Pan tierno, casa con empeño.
Quien no atiende lo que tiene, es mejor que lo enajene.
Más peligrosa esa vieja, que un tiro entre ceja y ceja.
Debajo de mi capa, mate al Rey.
A la mujer búscala delgada y limpia que gorda y guarra ella se volverá.
Muchos componedores descomponen la novia.
A buen salvo está el que repica.
Alabate pollo, que mañana te guisan.
Taberna sin gente, poco vende.
Hombre prevenido, nunca fue vencido.
El buen traje encubre el mal linaje.
No puedes privar alagua de correr y a los perros de ladrar.
El que mucho abarca, poco acaba.
Estar armado hasta los dientes
Buen amigo, el ya probado en el peligro.
Una regla tiene el juego, para siempre ganar: no jugar.