Ráscate la pierna, que te duele la cabeza.
Abarata, tendero, y ganarás más dinero.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
La mejor forma de salvar la vida es corriendo.
El buen vino para el catador fino.
Agua del pozo y mujer desnuda, echan al hombre a la sepultura.
A la una, que bien que mal, en cada casa comido han.
Agrada, quien manda.
Cada criatura obra según su natura.
Candil que no tiene mecha, no aprovecha.
Perro viejo, no aprende truco nuevo, o sino ya no es muestrea.
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
La mujer del ciego, ¿para quién se afeita?.
Al perro, échale un hueso, y se amansará con eso.
Antes con buenos hurtar que con malos rezar.
Hacer buenas (o malas) migas.
Guarda el avaro su dinero para que lo derroche el heredero.
Al buen callar, llaman Santo.
Que no me busquen porque me encuentran.
El que se escusa, se acusa.
El que en verano no trilla, en invierno no come.
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.
Cebada granada, a ocho días segada.
A cántaro roto, otro al puesto.
La casa quemada, acudir con el agua.
Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres.
Lo robado no luce.
Casa revuelta, huéspedes espera.
Vieja gallina, hace un caldo cosa fina.
La felicidad nos busca como nosotros la buscamos a ella
Si sales a navegar, no te canse el preparar.
Ruego de Rey, mandato es.
Las berzas de enero, escurren el puchero.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
Riñen los ovejeros y perecieron los quesos.
Gatos y mujeres, en casa; hombres y perros, en la plaza.
El envidioso es de tal ser, que no se le indigesta lo que come sino lo que ve comer.
A gran pecado, gran misericordia.
Gran dolor es tener poca carne y mucho asador.
Bocado engullido, su sabor perdido.
Burla con daño, no cumple el año.
El que de joven corre, de viejo trota.
Cuanto más se camina por el bosque, más leña se encuentra
Heredad por heredad, una hija en la vieja edad.
Muerto el perro, el gato es el que ladra.
Dar a la tierra el grano, para que retorne la mazorca.
No hay tonto para su provecho.
Entre dos que se quieren con uno que coma basta [y ese que sea yo].
Quien con mujer rica se casa, come y calla.