Lluvia y sol, fiesta de caracol.
Castellano fino: al pan pan, y al vino vino.
Nunca bailes en una barca pequeña.
Siembra por San Lorenzo los nabos, y llenarás el carro.
Cabra por viña, peor es que tiña.
Salamanca, a unos sana y a otros manca y a todos deja sin blanca.
Corazón cobarde no conquista damas ni ciudades.
A fuer de Portugal: dos animales sobre un animal.
A braga rota, compañón sano.
Ir bestia a Salamanca y volver asno, a muchos ha pasado.
Más ordinario que un moco en una corbata.
Abogacía, que una boga y otra cía.
Arena y cal encubren mucho mal.
Benavente, buena tierra y mala gente.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
La casa de Celestina, todos la saben y nadie la atina.
A liebre ida, palos al cubil.
Cabra en un sembrado, peor que un nublado.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
Ni aunque estudie en Salamanca, se hace la prieta blanca.
Llegar a la capada.
A fuer de Aragón, a buen servicio mal galardón.
Por San Eugenio, la leña en el hogar y las ovejas a encerrar.
Quien lengua ha, a Roma va.
Por San Clemente, alza la tierra y tapa la simiente.
En Calatañazor, Almanzor perdió el tambor.
Casa sin mujer y barca sin timón, lo mismo son.
Si la mar fuera vino, todo el mundo sería marino.
Por San Eugenio, castañas al fuego.
Por San Blas, el besugo atrás.
Que llueva, que no llueva, pan se coge en Orihuela.
A buen puerto vas por agua.
El que quiera saber, que vaya a Salamanca.
Al año caro, armero espeso y cedazo claro.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
Todo vale para el convento, y llevaba una puta al hombro.
Para putas y buen pan, Villanubla y Zaratán.
Sale más caro el candil que la vela.
Cuando el muerto encuentra quien lo cargue se hace el pesado.
Bahabón, en cada casa un ladrón, en la del alcalde dos, y en la del alguacil, hasta el candil.
Cargos son cargas.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
Es más feo que carro visto por debajo.
Dar una de cal y otra de arena.
De Navidad a San Juan, año cabal.
La iglesia a diez pasos y a doscientos la taberna, más cerca está la taberna que la iglesia.
En carnaval todo pasa, hasta los novios a las casas.
Si la catedral es grande, no tienes que santiguarte todo el día.
Los justos pagan por pecadores.
Más ordinario que un sicario en un burro.