Peca igual el que mata la vaca, como el que le agarra la pata.
Esfuerzo de vago, barriguera rota.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
Mas vale tierra en cuerpo que cuerpo en tierra.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
El temor modifica tu conducta.
Quien teme a las almas, se topa fantasmas.
Antes verdugo que ahorcado.
Mi secreto, en mi pecho.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
Pues morir no se excusa, mal vivir, ¿por qué se acusa?.
Con bolsillo ajeno, todo el mundo es limosnero.
Nadie cava con tesón sino el dueño del hurón.
Llevad vos, marido, la artesa, que yo llevaré el cedazo que pesa como el diablo.
Gran hidalguía y la despensa vacía.
Hacer como vaca y cubrir como gata.
Las maldiciones son como las procesiones; por donde salieron vuelven a entrar.
Libro cerrado no saca letrado.
Tierra por medio, para poner remedio.
A casa vieja, portada nueva.
Abril, Abrilillo, siempre fuiste pillo.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
Entre dos muelas cordales nunca metas tus pulgares.
Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza.
Al mal segador la paja estorba.
Sin harina no se camina.
Las penas de otro doliente, el corazón no las siente.
Árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Zun de noche, se sube a un coche
Acometer hace vencer.
Mala yerba, mucho crece.
Contra peón hecho dama, no para pieza en tabla.
Más vale callar que con borrico hablar.
Huyéndole al machete, se metió en la vaina.
No hay más brava cosa, que una mujer celosa.
Donde hay hambre, las tripas cantan.
Como el espigar es el allegar.
Cada cual sabe lo que carga su costal.
Tres sacos son necesarios para tratar con un abogado: un saco de papeles, un saco de paciencia y un saco de dinero.
Al que bebe buen vino en jarro, quiébrale el cacharro.
A la mala hilandera, la rueca le hace dentera.
A quien le roba al ladrón, le concede Dios perdón.
Dar la callada por respuesta.
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
A fácil perdón, frecuente ladrón.
Mal ganado es de guardar doncellas y mozas para casar.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
Como chancho en misa.
Más vale pan duro que ninguno.