Va como honda que lleva el diablo.
Una carreta vacía hace ruidos.
El que tiene miedo corre a la iglesia.
Rama larga, pronto se troncha.
Para el amor y la muerte no hay casa ni cosa fuerte.
Riese el diablo cuando el hambriento da al harto.
Mucho apretar, listo aflojar.
De casta le viene al galgo.
Lo que ésta ordenado en el cielo, forzoso ha de ser en el suelo.
Bárbara reina, bárbaro gusto, bárbara obra, bárbaro gasto.
Si dios no perdonase, su paraíso estaría vacío.
A la sombra del gitano, medra el villano.
Agárrate, que hay curvas.
Quien comete muchas injusticias, busca su propia ruina.
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
Sin plumas y cacareando, como el gallo de Morón.
Busca arrepentimiento, el que busca casamiento.
Con regla y compás, en tu casa vivirás; sin compás y sin regla, ni en tu casa ni fuera de ella.
Corderica mansa mama a su madre y a la ajena.
Cielo aborregado, suelo mojado.
Santo que mea, maldito sea.
Charlar y no hacer, cacarear la gallina y no poner.
Dios te dé salud y gozo y casa con corral y pozo.
Fruto vedado el más deseado.
El mejor remedio contra un hombre malo es mucha tierra de por medio.
Aguja en pajar, mala es de hallar.
A buen andar o mal andar, comer y guardar.
La gente mala se muere de vejez.
Nota: San Bernardino es un asilo de Madrid.
Basura es todo lo que en el suelo se barre, y aunque remonte a las alturas, cuando baje seguirá siendo basura.
A carne de lobo, hambre de can.
Cuando hay poco grano en el granero, mala cosa para el gallinero.
De abrigado a nadie vi morir, de desabrigado sí.
No se escarmienta, mi viejo, sino en el propio pellejo.
Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.
Fraile limosnero, pájaro de mal agüero.
El que pueda ser libre no sea cautivo.
La nuera barre para que la suegra no ladre.
Llave puesta, puerta abierta.
Antes muerte que vergüenza.
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.
Arbol que nace torcido, nunca su rama endereza.
Dar el consejo y el vencejo.
Boca dulce y bolsa abierta, te abrirán todas las puertas.
Da mucho si tienes mucho, poco si tienes poco, porque la limosna rescata los pecados.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
La carga cansa, la sobrecarga mata.
Al romero que se le seca el pan en el zurrón, no le tengas compasión.
Tirar la piedra y esconder la mano.
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.