Cuando el río suena es porque piedras trae
Esta vida es un fandango, y el que no la baila es chango.
Cuando el español canta, o ha llorado o no tiene blanca.
El que quiera coger miel, que cate por San Miguel; el que quiera coger cera, que cate por las Candelas.
Como chancho en misa.
Alegrías secretas, candela muerta.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
Como suena a copla, tu me la soplas.
Tanto va el cantaro al agua, que al fin se rompe.
Juramentos de amor y humo de chimenea, el viento se los lleva.
La boda de los pobres, toda es voces.
Cuando el tecolote canta el indio muere, esto no es cierto pero sucede.
Cosa rara, cosa cara.
Si en Enero canta el grillo, en Agosto, poco triguillo.
El que se ajunta con gato aprende a maullar.
Ave por ave, el carnero si volare.
Tarea que agrada, presto se acaba.
Coger el huevo de la gallina y dejar ir el de la gansa
Burro que tropieza dos veces en el mismo canto, es burro doblado.
No son todos ruiseñores los que cantan entre las flores.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
Al pan, pan. Al vino, vino.
Promesa de enamorado, promesas de marinero
Por San Antón, gallinita pon; y por la Candelaria, la buena y la mala.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
Quien hiera la campana se expone a oír el sonido.
Lo bien hecho bien parece.
Lo que fuere sonará.
Huye del que te alaba, sufre al que te injuria
El sordo no oye, pero bien que compone.
La puerca tira del tapón
Este mundo es un fandango, y el que no lo baila, un asno.
La voz del asno no pasa del tejado.
Refrán de palo, refrán de fuego.
Cántaro roto para tiesto vale.
Te conozco mascarita
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.
Los sordos no oyen, pero componen.
Los pobres tienen más coplas que ollas, y más refranes que panes.
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.
El agua hace sudar; el vino, cantar.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
Muchos saben cómo adular, pero pocos entienden cómo alabar.
Caballo que es bueno, no ha de menester mucho sonar de su timbre.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
Panza llena, quita pena.
Al catarro, con el jarro.
Nada sabe su violín y todos los sones toca
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.