Cantó el pajarillo y descubrió su nidillo.
Cuando el gallo canta y después bebe, pronto truena o llueve.
El cuclillo, solo sabe su estribillo.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
Cada uno interpreta a su manera la música del cielo
Alabanza propia es vituperio.
El que mata por los Santos, en el verano come cantos.
El que nace chicharra, muere cantando.
Si bien canta el abad, no le va en zaga el monacillo.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
Da una sola campanada, pero que sea sonada.
Castellano fino: al pan pan, y al vino vino.
Del bien al mal, no hay ni el canto de un real.
Donde hay hambre, las tripas cantan.
Quien baila y canta, su pena espanta.
El que come y canta algún sentido le falta.
Ni boda sin canto, ni mortuorio sin llanto.
Qué sabe el burro del canto del ruiseñor.
El cuco que no canta en Abril, o está malo, o se quiere morir.
A palabras vanas, ruido de campanas.
A catarro gallego, tajada de vino.
De refranes y cantares, tiene el pueblo mil millares.
También de dolor se canta, cuando llorar no se puede.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Cántaro vacío, con solo aire hace ruido.
Seca la garganta, ni habla ni canta.
El cielo escucha las plegarias del corazón, no de la voz.
De aquellas chanzas vienen estas danzas.
Una buena campana se siente de lejos.
Este mundo es casa de locos: cantan unos y lloran otros.
Las campanas se conocen por el son y las mujeres por la voz.
Alabanza propia, mentira clara.
El juego de la correhuela, cátale dentro y cátale fuera.
Ya que uno dé campanada, que suene y que sea sonada.
No cantes victoria antes de tiempo.
Dan darán, dicen las campanas.
Entre contar y cantar, lo primero has de procurar.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
A cada santo su vela
Nadie cante victoria aún cuando en el estribo esté.
El gallo que ya no canta, está mal de la garganta.
Dando dando, palomita volando.
Candelaria: ¡Permanece dentro, el Invierno está afuera!
Gallo cantor, acaba en el asador.
Cuando el grillo canta, no hace falta la manta.
Mas se perdió en Cuba, y venían cantando.
Quien siembra llorando, siega cantando.
Donde hay gallo, no canta gallina.
Cuando canta la rana, buena semana.