A consejo de ruin, campana de madera.
Quien se conforma goza y alguna vez padece: pero es un bello padecer el de quien se conforma
Callado mata conejo.
El arenque cuelga de sus propias agallas
¡Largue el gallo que es de las ánimas!.
Refranes viejos, recortes del evangelio.
La miseria es como la tos, no se puede esconder.
Casa con una sola puerta, el amo alerta.
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
Por Navidad un paso de pájaro, por San Antonio [Abad] (patrón de la isla) un paso de demonio y por San Juan un paso de gigante.
A hora mala no ladran canes.
Centavito a centavito va llenándose el cochinito.
Este come cuando hay, caga por chirolas, camisa a medio lomo, pantalón a las rodillas.....
En abril, va la vieja a veril.
La pera y la doncella, la que calla es buena.
Quien carece de talento, echa siempre el mismo cuento.
Quien tiene boca, no diga a otro sopla.
Cazador, mentidor.
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
La cera se destruye y la procesión no camina.
Que bailen los que están en la fiesta.
Palabra de boca, piedra de honda.
Del mismo santo, siempre oirás los mismos milagros.
El mono sabe el palo al que trepa.
Pájaro que comió, pájaro que voló.
Completar (uno) el número de flautistas sin saber tocar la flauta.
Puro de Cobán, solo comen y se van
Tan bonita la dentadura y tan mala la pronunciación.
Carne de cochino, pide vino.
Bendito y alabado; que amanezco vestido y calzado.
De padres cantores, hijos jilgueros.
Cerca le anda, el humo tras la llama.
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
En la casa del músico, hasta los gatos maúllan por nota.
Regla y compás, cuanto más, más.
Presto rico, presto pobre.
Quien con lobos anda a aullar se enseña.
El derecho de los pobres no es más que llanto
Ama a quien te ama y contesta al que te llama
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
Entre el silencio del velorio mudo, se le zafa a cualquiera un estornudo.
Yo digo que llueve, pero no que diluvia
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
Entre más viejo el violín, mejor es la melodía.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
Vale más buena cara que un montón de halagos
La gracia de cada refrán, es decirlo en el momento y el lugar en donde van.
El casado casa quiere.
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.