Las palabras se las lleva el viento.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
En enero, plante ajero; a finales, que no a primeros.
Fui a casa de mi vecina y avergoncéme; volví a la mía y remediéme.
Fina costurera, hace camisas con chorrea.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
Encontrarse y hacerse amigos: nada más fácil. ¿Vivir juntos u seguir siendo amigos? Nada más difícil
Frío es el amigo, y caliente el enemigo.
Si quieres de tu amigo probar su voluntad, finge necesidad.
A la moza que mal lava, siete veces la hierve el agua.
Si no sabes hacer, mira al vecino qué hace
Cada uno halla horma de su zapato.
La caca, limpiarla en casa, y no sacarla a la plaza.
Peor es la moza de casar que de criar.
La prisa será tardar.
Cada día gallina, amarga la cocina.
Más quiero huevos hoy que mañana pollos.
Casa revuelta, huéspedes espera.
Lo dicho, dicho está.
Me fui a confesar con un padre capuchino, y me puso de penitencia que me casara contigo.
En lo que el hacha va y viene, descansa el palo.
Yunta buena o yunta mala, el buer arador, bien ara.
Jugué con quien no sabía y me llevó cuanto tenía.
Ahullama no pare calabaza.
Al arquitecto la piedra, y la casa al empedrador.
Chapucero es el barbero que deja rasposo el cuero.
Rubias y morenas, sacan a un hombre de penas.
El hombre por el traje, la perdiz por su plumaje.
A ojo de buen cubero.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
El juez que toma, presto es tomado.
La puerta mejor cerrada es aquella que puede dejarse abierta.
Con cuatro que obedezcan, uno que mande.
Antes de que la luz del sol pueda brillar a través de la ventana, deben levantarse las persianas.
La mayor ventura, menos dura.
Huyendo de la sartén dio en las brasas el pez.
El que presta su caballo para garrochar, y a su mujer para bailar, nada tiene que reclamar.
Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines.
Cuando el pastor pierde la oveja, paga con la pelleja.
Favor de señores y temporal de Febrero, poco duraderos.
A quien presta su frazada, le toca aguantar la helada.
Entre las gentes, hay mil gustos diferentes.
El que es culpable puede reincidir.
Hazte cordero y te comerán los lobos.
A chico caudal, mala ganancia.
En casa llena presto se guisa la cena.
A la mujer y al aguardiente, ¡de repente!.
Piensa en las facilidades, pero continúa trabajando.
Quien se vuelve dulce miel, las moscas dan cuenta de él.
El que primero se levanta primero se calza.