Saber mucho y decir tonterías, lo vemos todos los días.
En almoneda, ten la boca queda.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
Carne y pescado en una comida, acortan la vida.
Quien no se arriesga no cruza el río
El centavo mal habido corrompe al peso honrado.
A la vejez, dinero y mujer.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
Dar palos de ciego.
Donde el corazón se inclina, el pie camina.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
Trabaja como si siempre hubieses de vivir, y vive como si luego hubieses de morir.
La hija a quien la pidiere, el hijo se mirará a quién se dará.
A lo que has de negarte, niégate cuanto antes.
A río crecido, sentarse en la orilla.
Antes de entrar en un lugar, fíjate por dónde se puede salir.
Te gires como te gires, tu culo sigue atrás.
Para el avaro, todo es caro.
Amor con casada, solo de pasada.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
Con dinero baila el perro.
Valiente que huye una vez, es que se guarda para otra vez.
Repartiendo de l oajeno, ninguno es cicatero.
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
La mujer mala es como la falsa moneda que de mano en mano va y ninguno se la queda.
Dame pan y dime tonto.
Hijos casados, duelos doblados.
Pintada en los WC.
Tranquilidad viene de tranca.
El hombre reina y la mujer gobierna.
Recoger las semillas de sésamo pasando por alto las sandías.
Casa en canto, y viña en pago.
Tu casa puede sustituir al mundo; el mundo jamás sustituirá a tu casa.
Pan y vino andan camino, que no mozo garrido.
Viejo que con moza casó, o vive cabrito o muere cabrón.
Si pagas con cacahuetes, solo conseguirás monos.
Entre una mujer hacendosa y hacendada, la primera más me agrada.
Cuando veas una alpargata rota, no estará muy lejos la otra.
Cada loco con su tema y cada lobo por su senda.
Es la misma gata, no más que revolcada.
Cada cual echa sus cuentas; unas veces va errado y otras acierta.
Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres; cuando son mayores, los enloquecen.
A quien dan no escoge y eran cuchilladas.
Por dinero baila el perro, y por pan si se lo dan.
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
Cierra tu puerta y alaba a tus vecinos.
Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.